sábado, 10 de noviembre de 2018

Democracia a la orden (26)


Democracia a la orden.



Guillermo Teillier y el PC no dudaron en apoyar el triunfo de la paz en la controvertida elección de Maduro, aunque no está clara cuál es la paz de la que hablan los adherentes a la revolución bolivariana.
La ejemplar victoria electoral de Maduro -un ejemplo de democracia “a la orden”- no suscitó aplausos ni siquiera en el seno de la izquierda, menos en el gobierno y “la derecha”, donde las quejas de siempre aumentaron como nunca. Aun así hay próceres que se rehúsan a hablar de dictadura y prefieren el vocablo “crisis”, el cual suena a cosa impersonal caída del cielo; eso les parece menos dañino para sus ideales que reconocer en Venezuela una víctima más de todo lo que inspira la colosal idiocia de un catecismo insubsanable. De todos modos, como no le pueden dejar pasar todo a Maduro, se enfrentan a una antinomia que no ha podido resolver ni siquiera con su imaginativa lógica cabeza para abajo y patas para arriba. Para callado reconocen que Maduro no transita la “vía correcta”, pero lo consideran apuntando a la meta debida, el socialismo bolivariano, sea eso lo que sea signifique en el rico diccionario del progresismo. Después de todo es en fantasear y cantinflear donde radica la fuerza de la izquierda; de ahí que fuera capaz de avalar todo lo hecho y mal hecho durante el camerino Bachelet invocando “movimientos sociales” que solo existen en el discurso. Lo de Maduro les plantea un problema mucho más arduo y de hecho insoluble.

En el fondo a los concesionarios vitalicios del progreso las pilatunadas de Maduro les importan poco. Lo que vale es “la cuestión del poder” y el preguntarse en qué consiste la democracia chavista, “el faro de Latinoamérica”, resulta válido solo si el interrogador se mueve en el terreno de la “democracia y/o la ciencia social burguesa”. En los territorios de la democracia socialista, democracia popular, democracia bolivariana y democracia cubana esas preguntas carecen de sentido. Suponen, nos informan los enterados, una “sociedad de clases” hipnotizada con el camelo de las elecciones, de candidatos de distintas posturas y de una voluntad popular entendida como la suma de los ciudadanos con derecho a voto. Si aun así el triunfo de Maduro les suscita incomodidad es porque si bien las izquierdas desprecian las concepciones democráticas clásicas, de todos modos las necesitan para darle una apariencia de legitimidad a la suya, a “su” democracia, a la socialista bolivariana o socialista a secas; las requieren para disfrazar con un envoltorio popular la opresión ideológica, ineficacia, ruina y violencia de sus regímenes. Necesitan arroparse con el crédito que brindan esas despreciables concepciones capitalistas. Stalin, “genio creador del marxismo” según balbuceaban sus aterrados camaradas, no vaciló en resucitar el anticuado concepto de “defender la madre patria” cuando la Wehrmacht amenazaba, en 1941, con aniquilar su régimen. Maduro no aprendió la lección.

Teillier

A diferencia de sus compañeros de ruta, Guillermo Teillier no se pierde en enredos. Sin vacilar dijo que “en Venezuela ganó la paz por sobre la confrontación que impulsa el imperio y decidió el pueblo soberano con su voto y su conciencia”. No está claro qué paz es esa que habría vencido y qué soberanía tiene el pueblo que aún vive en Venezuela, el cual se abstuvo masivamente, sin contar los cuatro millones que han emigrado y difícilmente hubieran votado por Maduro. Al régimen lo apoya solo una fracción de la masa que votó, la cual es una fracción de la masa total de votantes, que a su vez es hoy una fracción de la población venezolana original, pero, ¿qué importa? Ganó la paz.

No es que Teillier sea un bromista. Para que el país sepa a qué atenerse hoy y mañana, es su sincera concepción del mundo la que se revela en esas palabras. En su visión -y la de su partido- la soberanía no reside simplemente en la voluntad cuantitativa reflejada cierto día por la mayoría del pueblo, a veces comportándose como “fascistas pobres”, sino radica en la perenne voluntad cualitativa de quienes coinciden con las leyes del materialismo histórico y el pensamiento de las “vanguardias”. ¿Acaso la NM no se avalaba con el cuento de una “mayoría popular” que nunca existió en los números?

Dogma

En Teillier, en sus camaradas, partidos aliados, compañeros de ruta y muchos -no todos- jóvenes del FA y otros segmentos de ese abigarrado ente que es la oposición opera con mayor o menor claridad e intensidad la misma mirada. Se basa NO en lo que la gente quiere, sino en lo que debería querer de acuerdo a una doctrina revelada, la cual, dicho sea de paso, esconde tras el significado aparente de sus agendas públicas un secreto o arcano que se revela solo a los iniciados. Es este: “el pueblo” no es una suma de personas de carne y hueso, sino una “idea” cuasiplatónica acerca de qué tendría que ser ese pueblo, qué debería necesitar ese pueblo y en qué encarnación beatífica se revelará en el futuro ese pueblo. En una de esas podría encarnar como el “hombre comunista” que vendrá a salvarnos luego de la anunciación de Juan Bautista. En esa visión teleológica, digna del Juicio Final, se basa también la tesis de los “movimientos sociales”. Nadie los ha visto porque no están en la calle sino en el dogma, donde yacen junto al legado y los santos apóstoles. Fiat Voluntas Tua.


Planeta de los simios






La desnudez en la novela subraya la pérdida de la humanidad. Para Boulle, la ropa es un símbolo de civilización, pudor y tecnología. Al estar desnudos, se enfatiza que:

Son "Presas": Los simios los ven como animales de caza. Se les trata como nosotros trataríamos a un ciervo o a un conejo.

Sujetos de laboratorio: Los simios capturan humanos para realizar experimentos biológicos y psicológicos, manteniéndolos en jaulas como animales de zoológico.

Incapacidad física: Al haber perdido la inteligencia, ya no saben cómo fabricar nada para cubrirse; han regresado a un estado de comunión (aunque degradada) con la naturaleza.

El giro filosófico (Sin spoilers pesados)
La gran tesis de la novela es que los humanos no fueron "domesticados" a la fuerza originalmente. En realidad, la humanidad cayó en la pereza intelectual. Dejaron que las máquinas y los simios sirvientes hicieran todo por ellos hasta que olvidaron cómo ser humanos. Los simios no los conquistaron con armas, sino que simplemente ocuparon el vacío que dejó nuestra apatía.

Dato curioso: A diferencia de las películas, en el libro los simios viven en una sociedad tecnológicamente avanzada, con ciudades modernas, autos y satélites, lo que hace que el contraste con los humanos desnudos y salvajes sea aún más chocante.

En la novela de Pierre Boulle, el planeta Soror (que significa "hermana" en latín, por su parecido con la Tierra) es descrito como un mundo con condiciones climáticas muy similares a las nuestras, aunque con una tendencia hacia lo tropical y cálido.

Aquí te detallo cómo es el ambiente en el que viven estos humanos salvajes y simios civilizados:

Condiciones Climáticas de Soror
Temperatura Media: Se describe como un clima cálido y constante. No hay menciones a inviernos crudos en las zonas donde se desarrolla la historia; la mayor parte del terreno explorado consiste en selvas espesas y zonas de vegetación exuberante.

Atmósfera: Es prácticamente idéntica a la de la Tierra, lo que permite a los astronautas respirar sin equipos especiales.

Similitud con la Tierra: Ulysse Mérou, el protagonista, nota que la temperatura es tan agradable que facilita que los humanos vivan desnudos en la selva sin morir de hipotermia.



sátira de novela.


Pierre boulle se reía de las personas de la élite en su novela El planeta de los simios es una sátira.

Es una observación muy aguda y aunque El planeta de los simios (1963) se clasifica técnicamente como ciencia ficción, funciona perfectamente como una sátira social y filosófica.

Aquí te explico cómo Boulle se "burla" de las élites y la estructura social a través de sus simios:

La sátira detrás de los simios

Boulle no solo escribió una aventura espacial; creó una crítica a la arrogancia humana y al estancamiento de las instituciones.

La Jerarquía de Especies: En la novela, la sociedad simia está dividida de forma rígida, parodiando las castas humanas:

Los Gorilas: Representan el poder militar y la fuerza bruta (la administración).

Los Orangutanes: Son la sátira más ácida de Boulle hacia la élite intelectual y religiosa. Se les describe como seres pomposos que guardan el "conocimiento oficial" y se niegan a aceptar nuevas ideas (el dogma), incluso ante la evidencia.

Los Chimpancés: Son los científicos e intelectuales progresistas, pero a menudo están subordinados a los orangutanes.

El Antropocentrismo: La gran broma de la novela es poner al humano en el lugar del animal. Al ver a los humanos tratados como bestias sin alma, Boulle se ríe de nuestra propia creencia de que somos "especiales" o elegidos por la naturaleza solo por nuestra posición de poder.

La Crítica a la Ciencia y la Academia: Gran parte del libro se burla de los métodos científicos de la élite simia, que son tan absurdamente burocráticos y cerrados como los que Boulle veía en su época.

En el libro, la sociedad de los simios es tecnológicamente avanzada (tienen autos, aviones y ciudades modernas), lo que hace que la parodia de la "clase alta" sea mucho más directa y reconocible.

"El hombre no es el único ser capaz de razonar, pero sí es el único capaz de creer que es el único que lo hace". — Un tema central de la obra.

¿Te interesa que comparemos más a fondo cómo los orangutanes de la novela representan esa resistencia al cambio de las élites conservadoras?

Los orangutanes en la novela de Pierre Boulle son, sin duda, el blanco más afilado de su sátira contra las élites. Representan lo que hoy llamaríamos el "establishment" o la burocracia intelectual y religiosa que se aferra al poder.

Aquí te detallo cómo Boulle utiliza a estos personajes para burlarse de las élites conservadoras:

1. El monopolio de la verdad (El Dogma)

En la sociedad simia, los orangutanes son los guardianes de la ciencia oficial y la religión. Lo irónico es que estas dos áreas no están separadas; para ellos, la ciencia solo es válida si confirma lo que dicen sus libros sagrados.

La sátira: Boulle se ríe de las élites que rechazan la evidencia empírica (como cuando el protagonista, Ulysse, demuestra que puede hablar) simplemente porque "no encaja" en sus teorías preestablecidas. Es una crítica directa a los académicos que prefieren proteger su prestigio antes que aceptar una verdad nueva.

2. La falta de originalidad

Este es quizás el ataque más sutil y cruel de Boulle: en la novela se dice que los orangutanes no han creado nada nuevo en siglos. Son expertos en escribir diccionarios, compilar leyes y repetir lo que otros dijeron antes.

La sátira: Representan a una élite que vive de las glorias pasadas. Boulle los describe como seres pomposos que se premian unos a otros con medallas y títulos por trabajos que no tienen valor real, burlándose de la vacuidad de ciertos círculos intelectuales.

3. El miedo al "Otro" como amenaza al estatus

Para el Dr. Zaius (un orangután), reconocer que un humano tiene alma o inteligencia no es un error científico, es una amenaza política. Si los humanos son inteligentes, la superioridad de los simios se desmorona y, con ella, el poder de los orangutanes.

La sátira: Aquí Boulle critica cómo las élites en el poder utilizan la censura y la represión para evitar cambios sociales. Prefieren declarar que lo nuevo es "una aberración" o "un truco" antes que perder sus privilegios.

4. La pomposidad física

Incluso en su apariencia, Boulle los describe como seres lentos, pesados, que se mueven con una "dignidad" exagerada.

La sátira: Es la caricatura clásica del aristócrata o el alto clérigo que cree que su postura y su tono de voz le dan la razón, independientemente de la estupidez de lo que esté diciendo.

En resumen:

Mientras los gorilas son la fuerza bruta y los chimpancés son la curiosidad y el cambio, los orangutanes son el muro de piedra de la tradición. Boulle nos dice que el mayor peligro para una civilización no es la falta de tecnología, sino una élite que se niega a pensar de forma crítica para no perder su posición.

Sátiras de los gorilas 

Es fascinante cómo la obra original de Pierre Boulle (1963) y sus adaptaciones cinematográficas utilizan a los gorilas como una sátira mordaz de ciertas instituciones humanas. Mientras que los chimpancés representan a los científicos y los orangutanes a la burocracia religiosa, los gorilas encarnan la fuerza bruta y el autoritarismo.

Aquí tienes un desglose de las sátiras principales proyectadas en los gorilas:

1. La Crítica al Militarismo Ciego

Los gorilas son representados casi exclusivamente como el brazo armado de la sociedad simia. La sátira aquí es directa: se les muestra como seres con una obediencia incuestionable que prefieren la acción violenta sobre el diálogo.

El blanco del humor: La mentalidad de "disparar primero, preguntar después".

La ironía: A pesar de ser físicamente los más poderosos, son los que menos poder de decisión política tienen, siendo peones de los orangutanes.

2. La Burocracia y la "Fuerza de Choque"
En la novela y las películas clásicas, los gorilas también ocupan roles de policías, cazadores y trabajadores manuales.

Sátira social: Representan la parte de la sociedad que mantiene el statu quo mediante la intimidación.

El mensaje: Boulle sugiere que una sociedad que confía su orden únicamente a la fuerza física está a un paso de la tiranía.

3. La Anti-Intelectualidad
A diferencia de los chimpancés (que son curiosos y progresistas), los gorilas suelen ser retratados como anti-intelectuales.

Se burlan o destruyen lo que no comprenden.

Esta es una sátira hacia los sectores de la humanidad que ven la cultura, la ciencia y el arte como debilidades o amenazas al orden establecido.

Comparativa de Jerarquías en la Sátira

Casta Rol Satírico Características
Gorilas El Estamento Militar Fuerza, orden, agresión, poca flexibilidad mental.
Orangutanes La Teocracia/Academia Conservadurismo, defensa de dogmas antiguos, hipocresía.
Chimpancés La Intelectualidad Curiosidad, rebeldía, ciencia (a veces ignorada por los de arriba).

Un detalle curioso
En la novela original de Pierre Boulle, la sátira es aún más cínica que en las películas. Boulle utiliza a los simios para demostrar que la civilización es un acto de imitación. Los gorilas no son "malos" por naturaleza, sino que han imitado los peores rasgos de la estructura militar humana.

La crítica a la orangutanes

La crítica de Pierre Boulle hacia los orangutanes es, posiblemente, la parte más feroz y política de su sátira en El planeta de los simios. Para entender por qué les da tan duro, hay que verlos como una caricatura de la casta intelectual y burocrática que Boulle detestaba.

Aquí te detallo los puntos clave de esa crítica:

1. El triunfo del "Dogma" sobre la Evidencia

Boulle utiliza a los orangutanes para burlarse de las élites que prefieren la ideología a la realidad.

En la novela, cuando el protagonista humano (Ulysse) demuestra inteligencia, los orangutanes —liderados por el Dr. Zaius— no se asombran científicamente. Al contrario, se sienten insultados.

La crítica: Representan a los académicos y líderes que han construido su carrera sobre una mentira y, cuando llega una verdad nueva que los contradice, intentan destruirla para no perder su estatus. Es la sátira del "experto" que prefiere que el mundo esté equivocado antes que admitir que él lo está.

2. La "Infertilidad" Creativa

Esta es una de las críticas más sutiles de Boulle. Él describe a los orangutanes como seres que leen mucho pero no crean nada.

Son los grandes compiladores, escribas y bibliotecarios de la sociedad simia. Se pasan la vida escribiendo diccionarios y repitiendo teorías de hace siglos.

La crítica: Boulle se ríe de la élite que es puramente mimética (que solo imita). Sugiere que las clases altas a menudo se vuelven estériles intelectualmente, limitándose a conservar el pasado porque tienen miedo de que el progreso o la innovación (representada por los chimpancés) altere el orden donde ellos están en la cima.

3. La Pomposidad y la "Falsa Dignidad"

Boulle describe sus gestos como lentos, pesados y solemnes. Todo en ellos es apariencia.

Se otorgan títulos nobiliarios, medallas y puestos en academias que no sirven para nada práctico.

La crítica: Es una burla a la burocracia europea de mediados del siglo XX. Boulle ridiculiza la idea de que tener un título o una posición oficial te hace superior, cuando en realidad, los orangutanes de la novela son los más ciegos de todos los simios.

4. La Ciencia al servicio del Poder

Para los orangutanes, la ciencia no es una búsqueda de la verdad, sino una herramienta de control social.

Si la ciencia dice que el simio es el centro del universo, los orangutanes son los reyes. Por eso, cualquier descubrimiento que sugiera que el hombre tuvo una civilización antes que ellos es calificado de "blasfemia" o "locura".

La crítica: Es un ataque a cómo las élites manipulan el conocimiento para mantener a las masas (los gorilas y chimpancés) bajo control.

En conclusión:

Si los Gorilas son la fuerza bruta (policía/militares) y los Chimpancés son el motor del cambio (jóvenes/científicos), los Orangutanes son el freno de la sociedad.

Boulle nos advierte que una sociedad dirigida por una élite que valora más la tradición y su propio prestigio que la verdad, es una sociedad condenada al estancamiento. Por eso, al final de la novela, el regreso al salvajismo es inevitable: porque los que debían pensar (los orangutanes) prefirieron seguir "haciendo el mono" con sus viejos libros.

Crítica los chimpancés.

Si los orangutanes representan el inmovilismo de la élite y los gorilas la fuerza bruta del sistema, los chimpancés en la novela de Pierre Boulle representan a la clase intelectual ascendente, los científicos y los progresistas.

Sin embargo, la crítica de Boulle hacia ellos es más sutil pero igualmente punzante. No se burla de su maldad, sino de su impotencia y sumisión frente al sistema. Aquí te detallo los puntos clave de esa crítica:

1. La subordinación al poder (El intelectual "domesticado")
A pesar de que los chimpancés son los únicos que realmente hacen ciencia (investigación médica, biología, exploración), en la jerarquía social están por debajo de los orangutanes.

La crítica: Boulle satiriza a los intelectuales y científicos que, aunque saben la verdad, aceptan trabajar bajo las órdenes de burócratas mediocres (los orangutanes) por comodidad o falta de valor. Tienen el conocimiento, pero no el poder, y se conforman con las "migajas" que les deja la élite.

2. La curiosidad sin autoridad
Zira y Cornelius (los chimpancés protagonistas) son los únicos que ven en el humano Ulysse a un ser racional. Intentan ayudarlo, pero siempre con miedo.

La crítica: Boulle critica la debilidad de la clase intelectual. Los chimpancés en la novela suelen actuar a escondidas, temiendo perder sus empleos o ser juzgados por "herejes". Es una sátira de cómo la inteligencia a menudo se acobarda ante el dogma oficial.

3. El motor de la evolución (y el peligro del cambio)
A diferencia de los otros simios, los chimpancés son los únicos que escriben libros nuevos y proponen teorías modernas.

La crítica: Aquí la sátira es doble. Por un lado, Boulle los alaba por ser el motor del progreso; por otro, advierte que son ellos quienes, en su afán de descubrimiento, pueden terminar destruyendo el equilibrio social. Son los "revolucionarios" que no siempre miden las consecuencias de sus actos.

4. La parodia de la "clase media profesional"
En la novela, los chimpancés viven de forma muy parecida a la burguesía intelectual de los años 60: tienen sus laboratorios, sus casas modernas y sus discusiones éticas, pero están atrapados en la burocracia.

La crítica: Boulle se ríe de la hipocresía de esta clase social que critica el sistema "en las cenas de amigos", pero que al día siguiente vuelve a trabajar obedientemente para el Dr. Zaius (el sistema).

En resumen:
Si la crítica a los orangutanes es por su arrogancia y ceguera, la crítica a los chimpancés es por su pasividad y falta de carácter.

Boulle nos dice que de nada sirve ser el más inteligente o el más avanzado (como los chimpancés) si al final permites que los más necios y dogmáticos (los orangutanes) sigan llevando las riendas del planeta. ¿Te parece que esa figura del "científico que calla por miedo al jefe" sigue existiendo hoy?

La crítica de la señora que le gusta tener mascotas.

Esta es, posiblemente, la parte más incómoda y genial de la sátira de Pierre Boulle, porque aquí la crítica no va dirigida a una clase social "lejana" (como los políticos o científicos), sino a la cotidianidad y la falta de empatía de las personas comunes.

En la novela, la Sra. Nova (o las simias de la alta sociedad que adoptan humanos) representa la crítica de Boulle hacia la deshumanización y el antropocentrismo (creer que el hombre es el centro del universo).

Aquí te detallo los puntos clave de esa crítica:

1. La "bondad" condescendiente
Boulle se burla de las señoras de la élite simia que creen ser "buenas personas" porque cuidan bien a sus mascotas humanas.

La sátira: Boulle critica la hipocresía de quienes aman a los animales (en este caso, a los humanos salvajes) pero les niegan cualquier rastro de dignidad o alma. La "señora de las mascotas" le pone un collar a Ulysse, lo acaricia y le da comida rica, pero se niega rotundamente a aceptar que él pueda pensar. Para ella, su mascota es un objeto de decoración que "reacciona bonito".

2. La mascota como símbolo de estatus
Tener un humano "especialmente hábil" o "bonito" es, para estas señoras, como tener un perro de raza cara o un bolso de diseñador.

La sátira: Boulle critica cómo las élites utilizan a los seres vivos para presumir ante sus amigas. En las reuniones sociales de la novela, las simias comparan a sus humanos como si fueran accesorios, despojándolos de toda humanidad. Es una burla directa a la frivolidad de la alta sociedad.

3. La crueldad por ignorancia
Esta es la parte más dura: la señora que tiene mascotas no es "mala" por maldad, sino por falta de imaginación. No puede concebir que el ser que tiene encerrado en una jaula sufra de la misma forma que ella.

La sátira: Boulle lanza un dardo a los humanos de su época (y de la nuestra). Nos dice: "Ustedes tratan así a los animales de laboratorio o de compañía, convencidos de que son seres inferiores. ¿Qué pasaría si una especie superior los tratara a ustedes con ese mismo cariño ciego y humillante?".

4. El experimento "reproductivo"
En la novela, estas señoras de la élite están muy interesadas en ver cómo sus mascotas se aparean. Organizan encuentros entre humanos como quien cruza caballos o perros de pedigree.

La sátira: Boulle critica la falta de pudor y respeto de las clases dominantes hacia la privacidad y los sentimientos de quienes consideran "inferiores". Lo que para la señora es un "experimento interesante" o "tierno", para el humano es una humillación absoluta.

En resumen:
La crítica de Boulle a través de estas mujeres simias es un espejo hacia nosotros mismos. Nos pregunta: ¿Es amor lo que sentimos por nuestras mascotas, o es solo el placer de dominar a un ser vivo que no puede defenderse?

Al invertir los papeles, Boulle logra que el lector sienta la claustrofobia de ser tratado como un "animalito lindo" por alguien que, en el fondo, te desprecia intelectualmente.

Las mascotas humanas en la novela el planeta de Simios se adaptaban a la arquitectura de las grandes ciudades simias o las mansiones de sus amos, para caminar o vivir en esos lugares.

Gemini ha dicho
Es un punto fascinante porque, en la novela original de Pierre Boulle (1963), la "adaptación" no es tanto una elección de diseño arquitectónico, sino una degradación de la dignidad humana impuesta por los simios.

A diferencia de las películas, donde a menudo vemos a los humanos en jaulas de metal rústicas, la novela describe una relación mucho más cercana al concepto de mascotas de exhibición o animales domésticos de lujo.

La integración en el entorno simio
En el libro, los humanos no se "adaptan" porque quieran, sino porque son obligados a vivir bajo las reglas de sus dueños:

El Collar y la Correa: Los humanos caminan erguidos pero atados. En las ciudades y mansiones, son exhibidos como trofeos de estatus. Un simio de alta sociedad no tiene un perro; tiene un humano joven y bien parecido.

Mobiliario Específico: En las mansiones, los humanos no duermen en camas humanas, sino en nichos o alfombras diseñadas para mascotas. Se les trata como seres puramente instintivos.

La Ciudad como Escenario: La arquitectura simia es grandiosa y funcional, diseñada para manos y pies de simio (más escaleras, techos altos, espacios abiertos). Los humanos transitan estos espacios siempre subordinados, moviéndose por donde se les ordena, perdiendo cualquier rastro de "dueños del espacio".

El contraste psicológico
Lo más impactante de la obra de Boulle es que los humanos han perdido el lenguaje y la razón. Por lo tanto:

No hay herramientas: No usan cubiertos ni muebles de la forma en que lo hacemos nosotros.

La "Perdida de la Humanidad": Se adaptan al entorno simio volviéndose más salvajes. Ulysse, el protagonista, se horroriza al ver cómo sus pares humanos aceptan vivir en los jardines o habitaciones de los simios sin cuestionar su falta de ropa o privacidad.

Dato curioso: En la novela, los simios son mucho más avanzados tecnológicamente que en la película de 1968. Viven en una sociedad moderna con autos, aviones y rascacielos, lo que hace que ver a un humano "mascota" cruzando una calle de asfalto con una correa sea una imagen mucho más perturbadora y surrealista.

Cómo subían o entraban a los edificios de los humanos.

En la novela de Pierre Boulle, un detalle clave es que la civilización simia ha alcanzado un nivel tecnológico similar al del siglo XX humano, pero su arquitectura y transporte están adaptados a su fisiología superior.

Para responder a cómo los humanos (como mascotas) o los propios simios entraban y subían a los edificios, hay que entender dos mecanismos que Boulle describe:

1. El uso de las cuatro extremidades
A diferencia de los humanos, los simios de la novela (especialmente los chimpancés y gorilas) conservan una agilidad asombrosa. Aunque visten ropa (pantalones, chaquetas, zapatos) y caminan erguidos en sociedad, en la privacidad de sus edificios o cuando tienen prisa, utilizan sus manos y pies para desplazarse.

Escaleras y barandillas: Los edificios tienen escaleras, pero estas suelen estar diseñadas con proporciones que facilitan el ascenso a saltos o usando los pasamanos como apoyo extra. Un humano mascota, al ser llevado con correa, debe esforzarse por seguir el ritmo de su amo simio, quien sube con una agilidad que al humano le resulta agotadora.

2. Ascensores y Tecnología
Dado que la sociedad simia de la novela es urbana y moderna (tienen rascacielos), utilizan ascensores.

Los humanos mascota entran a los edificios por las puertas principales o de servicio, siempre sujetos por correas.

Suben en los mismos ascensores que sus amos, pero se les obliga a acurrucarse en las esquinas o a permanecer quietos a los pies del simio, reforzando su estatus de animal doméstico.

3. El acceso a las mansiones
En las casas de los simios adinerados (como la de la chimpancé Zira), la entrada para los humanos no es diferente a la de un perro en nuestra sociedad:

Entradas subordinadas: Aunque entran por la puerta, no lo hacen como invitados. Son conducidos directamente a sus "nichos" o zonas de estancia, que a menudo son habitaciones con suelos acolchados o paja limpia, sin sillas ni mesas, ya que los simios consideran que los humanos no saben usarlas.

Adaptación física: Si el edificio tiene niveles, el humano debe subir las escaleras erguido o a gatas, dependiendo de qué tan "domesticado" o degradado esté.

Un detalle perturbador de la novela
Boulle menciona que los simios, a pesar de su civilización, sienten un desprecio instintivo por la forma "torpe" en que los humanos se mueven. Para un simio, un edificio es un espacio tridimensional que se puede escalar; para el humano mascota, el edificio simio es una trampa de cemento diseñada para seres mucho más fuertes y ágiles, lo que acentúa su sensación de inferioridad.



La vida de Ulysse Mérou (el protagonista) como mascota en la mansión de la científica chimpancé Zira es uno de los puntos más interesantes y humillantes de la novela. A diferencia de las películas, donde suele estar en una jaula exterior, en el libro vive una transición de "animal de laboratorio" a "mascota de interior".

Aquí te detallo cómo era su rutina diaria y su espacio:

1. Su "Habitación" (El Nicho)
Ulysse no tiene una cama, ni una silla, ni una mesa. Zira, aunque es amable y avanzada, lo trata como un animal de compañía de lujo:

El suelo: Vive en una habitación con el suelo cubierto de materiales limpios (como alfombras o paja fina) donde debe dormir ovillado.

Sin muebles: Los simios de la novela usan sillas y mesas, pero para ellos un humano es incapaz de entender para qué sirven. Por lo tanto, Ulysse debe comer en el suelo o directamente de la mano de Zira.

2. La Alimentación
Zira lo alimenta con una dieta diseñada para "especies inferiores":

Frutas y preparados: Le dan frutas, nueces y unas especies de galletas nutritivas.

El truco de la inteligencia: Para demostrar que es inteligente, Ulysse empieza a rechazar la comida tirada en el suelo y espera a que se la den con un plato o cubiertos, lo cual deja a Zira en shock, ya que es como si tu perro de repente te pidiera un tenedor.

3. El Entrenamiento y "Trucos"
Como mascota de una científica, su vida diaria incluye sesiones de entrenamiento:

Pruebas psicológicas: Zira le hace pruebas de memoria y reflejos (como los que hacemos con monos en la Tierra).

Recompensas: Si Ulysse "se porta bien" (hace lo que un animal haría), recibe terrones de azúcar o caricias en la cabeza. Ulysse tiene que fingir que es un animal para no ser diseccionado, lo cual es psicológicamente agotador.

4. Salidas a la Ciudad (Con Correa)
Uno de los momentos más surrealistas es cuando Zira decide sacarlo a "pasear" por la ciudad simia:

La Correa: Ulysse va atado con un collar de cuero y una cadena.

Interacción social: Se encuentra con otros simios que llevan a sus propios humanos. Los simios comparan a sus mascotas: "El mío es más joven", "El tuyo tiene el pelo más brillante".

Vergüenza humana: Ulysse ve a otros humanos (que han perdido la razón) saltando y jugando como perros en los parques diseñados para mascotas humanas, mientras él intenta mantener su dignidad caminando erguido.

5. La Higiene
Zira lo mantiene impecable. Lo bañan y lo cepillan con esmero. En la sociedad simia de la novela, tener un humano sucio es signo de pobreza o descuido. Sin embargo, no le dan ropa; camina desnudo por la mansión, ya que los simios consideran que la ropa es solo para seres racionales (ellos).





En la novela, la sociedad simia es una sociedad de consumo (tienen publicidad, marcas y tiendas), y los humanos son una categoría más de producto o de "mantenimiento de producto".

Aquí te detallo cómo funcionaba ese "supermercado para mascotas":

1. El "Pienso" Humano (Comida Procesada)
A diferencia de las películas donde suelen comer raíces o frutas silvestres, en la civilización urbana de la novela existen alimentos procesados específicos para humanos:

Galletas nutritivas: Se vendían cajas de galletas o "croquetas" diseñadas científicamente para cubrir las necesidades vitamínicas de un humano sano.

Variedad de calidades: Había comida barata para los humanos de carga o de laboratorio, y comida "gourmet" o de "premium" para las mascotas de las altas esferas (como los que poseían los chimpancés intelectuales).

2. Vitaminas y Suplementos
En los estantes de las tiendas simias podías encontrar:

Jarabes para el pelaje: Productos para que el cabello y el vello corporal del humano brillaran (recuerda que para los simios, un humano con el pelo opaco es un humano enfermo).

Fortificantes: Suplementos para que los especímenes jóvenes crecieran fuertes y musculosos, aumentando su valor en el mercado.

3. Las Golosinas (Premios de Entrenamiento)
Como los simios usan a los humanos para experimentos de psicología (conductismo), los supermercados vendían premios:

Terrones de azúcar especiales: Eran el estándar para recompensar un truco o una conducta "obediente".

Frutas exóticas tratadas: Seleccionadas para ser especialmente dulces, usadas para calmar a humanos nerviosos o agresivos.

4. La Estética del Empaque
Boulle describe que estos productos tenían etiquetas con dibujos de humanos felices y saludables, de la misma forma en que nosotros vemos un Golden Retriever sonriente en una bolsa de comida para perros. Para Ulysse, ver su propia especie retratada de esa forma en un estante de supermercado era una de las experiencias más alienantes.

Un dato curioso: El "Menú" de Ulysse
Cuando Zira lo lleva a su casa, ella no cocina para él. Simplemente abre los recipientes de comida para humanos que ha comprado. Ulysse se ve obligado a comer estas preparaciones con las manos, sentado en el suelo, mientras ella cena en la mesa con cubiertos y vino, comentando lo "sana" que es la dieta que le ha comprado.




En la novela de Pierre Boulle, la publicidad de alimentos para humanos mascotas es una de las mayores humillaciones para el protagonista, Ulysse. Imagina carteles con colores brillantes y estética de los años 60, donde se ven hombres y mujeres humanos con miradas vacías y cabello reluciente, anunciando cajas de "galletas nutritivas" o "jarabes para el pelaje".

Aquí tienes una representación de cómo se vería esa publicidad retro-futurista en los supermercados de la Ciudad de los Simios:
En el libro, estos anuncios prometen "músculos fuertes" y "docilidad" para los humanos domésticos, tratando a nuestra especie exactamente como nosotros tratamos hoy en día a las marcas de comida para perros o gatos. ¿Te gustaría saber qué otras cosas vendían en esas "tiendas de mascotas" para humanos?







En la novela de Pierre Boulle, las tiendas de mascotas para humanos eran establecimientos de lujo o de conveniencia que reforzaban la idea de que nuestra especie era puramente instintiva. Más allá de la comida ("galletas nutritivas" y jarabes), el catálogo de productos era bastante perturbador:

1. Artículos de Control y Paseo
Como los simios son físicamente mucho más fuertes que los humanos, la seguridad era primordial:

Collares de lujo: No eran simples tiras de cuero; para las mascotas de la alta sociedad simia, se vendían collares de plata o decorados con pedrería.

Correas de alta resistencia: Diseñadas para que un chimpancé pudiera llevar a un humano por la calle sin riesgo de que este escapara si se asustaba con el tráfico (coches y helicópteros simios).

Bozales estéticos: Para humanos que tenían tendencia a "gritar" (hablar) o morder, aunque en la novela se buscaba que fueran lo menos invasivos posible para no arruinar la "belleza" del ejemplar.

2. Higiene y Estética (Peluquería Humana)
Los simios están obsesionados con el pelaje, por lo que proyectaban esa obsesión en sus humanos:

Champús y Lociones: Productos químicos para mantener la piel humana sin imperfecciones y el cabello extremadamente brillante. Un humano con "buen pelaje" era un signo de estatus para su dueño.

Cepillos especiales: Herramientas diseñadas para desenredar el cabello humano, que para los simios era simplemente "pelo largo en la cabeza".

Polvos antiparasitarios: Fundamentales para los humanos que vivían en los jardines de las mansiones.

3. Juguetes de Estimulación
Dado que los simios (especialmente los chimpancés) son grandes psicólogos en la novela, vendían objetos para "entretener" la mente humana:

Pelotas y objetos de colores: Similares a los que usamos con bebés o perros, diseñados para que el humano los persiga o los recoja.

Puzles de recompensa: Cajas donde el humano debía mover una palanca para obtener un terrón de azúcar o una fruta. Zira usaba muchos de estos con Ulysse para medir su "inteligencia animal".

4. Ropa "Hummock" (Solo para exhibición)
Aunque en el día a día los humanos mascotas iban desnudos, en ocasiones especiales o concursos de belleza humana, se vendían:

Capas o adornos: No eran ropa funcional para cubrir el pudor, sino accesorios que resaltaban los músculos o la figura del humano para que luciera mejor en las ferias o exposiciones.

5. Mobiliario de Dormitorio
Cestas y Nichos: En lugar de camas, se vendían estructuras acolchadas de forma circular o rectangular que se colocaban en los rincones de las habitaciones de los simios para que el humano durmiera a los pies de su amo.

Un detalle cínico: En las tiendas también había secciones de "Manuales de Adiestramiento", libros escritos por gorilas o chimpancés sobre cómo enseñar a tu humano a no ensuciar la casa, a caminar correctamente erguido y a realizar trucos para impresionar a las visitas.


Cómo eran las peluquerías para mascotas humanas

En la novela de Pierre Boulle, las peluquerías para humanos no se parecen en nada a un salón de belleza actual; funcionan más bien como un centro de "grooming" o estética canina de alto nivel, donde el humano es un sujeto pasivo que debe ser "embellecido" según los estándares estéticos de los simios.

Aquí te describo cómo era la experiencia y el entorno en estos lugares:

1. El Entorno: Entre una Clínica y un Canil
Las peluquerías solían estar anexas a las grandes tiendas de mascotas o en distritos comerciales de lujo.

Mobiliario de sujeción: En lugar de sillas de barbero, había mesas de acero inoxidable o plataformas elevadas donde el humano era colocado. Para los ejemplares más nerviosos, había correas cortas que mantenían la cabeza en una posición fija.

Sin espejos para el cliente: No hay espejos frente al humano, porque los simios asumen que el animal no tiene conciencia de su propia imagen. Los espejos están orientados hacia el peluquero simio para que revise la simetría del "corte".

2. El Tratamiento del "Pelaje" (Cabello Humano)
Para los simios, el cabello de la cabeza es simplemente una extensión del pelaje. Su objetivo no es un peinado con estilo humano, sino un aspecto de salud silvestre:

Cepillado vigoroso: Utilizan cepillos de cerdas duras para estimular los aceites naturales de la piel y dar un brillo extremo.

Cortes uniformes: No se buscan degradados o estilos modernos; se busca que el cabello enmarque la cara de forma que el humano parezca "puro" y "fuerte".

Eliminación de vello "antiestético": Los simios pueden decidir depilar o recortar zonas de vello corporal del humano si consideran que eso lo hace ver más limpio o resalta mejor su musculatura.

3. El Baño y la Desinfección
Antes del corte, el humano pasa por un proceso de limpieza profunda:

Duchas de presión: Se utilizan mangueras con agua a temperatura controlada. Para el humano es humillante, pues es tratado exactamente como se baña a un caballo o a un perro grande.

Champús con olor a naturaleza: No usan perfumes dulces o florales; los simios prefieren aromas que les resulten naturales a ellos, como aceites de nuez, almizcle o esencias de bosque.

Tratamientos antiparasitarios: Como parte del servicio básico, se aplican lociones para asegurar que el humano no tenga piojos ni ninguna afección cutánea que pueda contagiar a sus dueños.

4. La Manicura y Pedicura "Funcional"
No se trata de pintar las uñas, sino de mantenimiento biológico:

Las uñas de los humanos mascota se recortan muy al ras para evitar que se lastimen a sí mismos o que arañen los muebles de las mansiones simias.

Se liman para que no tengan bordes afilados, dándoles un aspecto redondeado y "doméstico".

5. La Actitud del Peluquero Simio
El peluquero (generalmente un chimpancé por su destreza manual) trata al humano con una mezcla de profesionalismo y distancia. Le habla con sonidos relajantes, como un veterinario calmaría a un cachorro, y le da pequeñas recompensas (como una uva o un terrón de azúcar) si el humano se mantiene quieto durante el proceso.

El horror de Ulysse: En la novela, el protagonista siente una náusea profunda al darse cuenta de que, mientras le cortan el cabello, los simios a su alrededor discuten sobre su "calidad de piel" y "textura de fibra" como si él fuera una alfombra viviente, ignorando completamente que él puede entender el concepto de humillación.

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