«Sistema Madrid»: ¿la próxima gran metrópolis de Europa?, una conversación con Fernando Caballero. |
| Explotación | ||
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| Líneas | ||
- Línea 1 (Pinar de Chamartín – Valdecarros): 23,32 kilómetros de longitud y 33 estaciones.
- Línea 2 (Las Rosas – Cuatro Caminos): 13,97 kilómetros de longitud y 20 estaciones.
- Línea 3 (Villaverde Alto – Moncloa): 14,80 kilómetros de longitud y 18 estaciones.
- Línea 4 (Argüelles – Pinar de Chamartín): 14,63 kilómetros de longitud y 23 estaciones.
- Línea 5 (Alameda de Osuna – Casa de Campo): 23,21 kilómetros de longitud y 32 estaciones.
- Línea 6 (Circular): 23,47 kilómetros de longitud y 28 estaciones.
- Línea 7 (Hospital de Henares – Pitis): 28,25 kilómetros de longitud y 31 estaciones.
- Línea 8 (Nuevos Ministerios – Aeropuerto T4): 16,47 kilómetros de longitud y 8 estaciones.
- Línea 9 (Paco de Lucía – Arganda del Rey): 39,50 kilómetros de longitud y 29 estaciones.
- Línea 10 (Hospital Infanta Sofía – Puerta del Sur): 39,79 kilómetros de longitud y 31 estaciones.
- Línea 11 (Plaza Elíptica – La Fortuna): 11,3 kilómetros de longitud y 7 estaciones.
- Línea 12 (Circular): 40,6 kilómetros de longitud y 28 estaciones.
- Ramal Ópera – Príncipe Pío: 1,09 kilómetros de longitud y 2 estaciones.
- Línea 1 Metro Ligero (Pinar de Chamartín – Las Tablas): 5,4 kilómetros de longitud y 9 estaciones.
- Línea 2 Metro LigerColonia Jardín – Estación de Aravaca): 8,7 kilómetros de longitud y 13 estaciones.
- Línea 3 Metro Ligero (Colonia Jardín – Puerta de Boadilla): 13,7 kilómetros de longitud y 16 estaciones.
La estación de Atocha es un complejo ferroviario situado en las cercanías de la plaza del Emperador Carlos V, en Madrid (España). Hace las funciones de nudo ferroviario, y esto la convierte en la estación con más tráfico de pasajeros del país, así como una de las principales de Europa. Registró en 2015 un tráfico de 108 millones de pasajeros; correspondiendo 87 millones al servicio de Cercanías, 17 millones a la larga distancia y AVE y 2,6 millones a los servicios regionales de Media Distancia. El complejo ferroviario es un conjunto de estaciones y de edificios ubicados en la zona. La estación surge como un simple apeadero (inaugurado en 1851), que se amplía hasta convertirse en la estación del Mediodía (inaugurada en 1892), propiedad inicialmente de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (abreviada como MZA). El constante crecimiento de pasajeros de larga, media y corta distancia hace que se vaya transformando progresivamente en el complejo ferroviario formado por dos estaciones que se conoce actualmente. A lo largo del siglo XX la demanda de viajeros motivó que fuera incorporando edificios e instalaciones ferroviarias adyacentes, que prolongaban su estructura varios kilómetros hacia el sur. A mediados del siglo fue nacionalizada, pasando a cargo de RENFE. El 1 de enero de 2005 RENFE se escindió en varias compañías, y Adif pasó a ser la propietaria encargada de la gestión de las estaciones. Con el objeto de adaptarse a las nuevas velocidades y caudales de tráfico, se realizó una profunda transformación, y desde el año 1992 la estación se escinde en dos estaciones ferroviarias diferenciadas:
La antigua Estación terminal de Atocha se rehabilitó en el vestíbulo-jardín con funcionalidad de invernadero tropical, que da acceso al resto de las dos estaciones que componen el complejo ferroviario. | |||||||
Madrid-Chamartín-Clara Campoamor es un complejo ferroviario de la ciudad de Madrid, situado en el distrito de Chamartín, en la zona norte de la capital española. Además de constituir un importante nudo ferroviario, Madrid-Chamartín funciona también como gran intercambiador de transportes, al prestar servicios de tren, metro y autobús. La estación tiene sus orígenes en los planes esbozados durante la Segunda República para reorganizar la red arterial ferroviaria de Madrid, si bien su construcción no se completaría hasta transcurridas varias décadas. Inaugurada el 18 de julio de 1967, no tardó en absorber el tráfico ferroviario de otras estaciones, quedándose pequeñas sus instalaciones iniciales. Por ello, entre 1972 y 1975 se procedió a construir unas nuevas y más espaciosas instalaciones, que son las que han llegado hasta nuestros días. En la actualidad centraliza todas las comunicaciones ferroviarias desde la capital hacia el cuadrante noroeste de la península ibérica, desde Salamanca hasta Irún, a través de las varias líneas principales que parten de ella: la 100 Madrid-Hendaya, la 200 Madrid-Barcelona, la 300 Madrid-Valencia, el ferrocarril directo 102 Madrid-Burgos y las líneas línea de alta velocidad 080 Madrid- Norte y línea de alta velocidad 040 Madrid- Levante. También tiene algunos servicios por vía de ancho ibérico hacia el noreste (Media Distancia) empleando la circunvalación ferroviaria de Madrid y hacia el sur (Media Distancia e Intercity) gracias a los túneles que la unen con la estación de Atocha.
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Príncipe Pío, también denominada Madrid-Príncipe Pío, es un intercambiador de transportes de Madrid en el que confluyen varias líneas de metro, Cercanías, Media Distancia y autobuses urbanos e interurbanos, delimitado por la glorieta de San Vicente, cuesta de San Vicente, paseo de la Florida y el paseo del Rey, en el distrito de Moncloa-Aravaca. Actualmente la estación comprende también un centro cultural y de ocio. El edificio de la estación, catalogado como edificio singular, es un ejemplo de la arquitectura modernista de finales del XIX. Construido por los arquitectos franceses Bairez, Grasset y Ouliat en 1879, presenta una fachada flanqueada por dos torres. De estilo historicista, sigue manteniendo gran parte de sus elementos originales. En el interior, la pieza más destacada es el vestíbulo. Tras perder su función como estación de ferrocarril estuvo cerrada muchos años hasta que volvió a abrirse tras sufrir una profunda remodelación. En 1990, se transformó en un importante nudo de transportes con estaciones de metro, tren de cercanías y un intercambiador de autobuses urbanos, interurbanos y de largo recorrido, pero también se ha convertido en un centro de ocio y cultura, donde destaca el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío y un centro comercial, con todo tipo de tiendas y restaurantes. Historia. La estación del Norte, también conocida históricamente como Madrid-Príncipe Pío, fue una estación de ferrocarril situada en el municipio español de Madrid, que estuvo operativa entre 1882 y 1993. Durante ese período constituyó uno de los principales complejos ferroviarios de la capital. En un principio la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España construyó en 1861 unas instalaciones provisionales cerca de la montaña de Príncipe Pío debido a la inauguración del ferrocarril que iba desde Madrid a Irún. No pasó mucho tiempo hasta que se vio que dichas instalaciones eran insuficientes ante el importante tráfico que soportaban. La estación definitiva fue inaugurada en 1882, convirtiéndose en una de las más destacadas de la red de «Norte», en contraposición con la estación de Madrid-Atocha. Durante la Guerra Civil la cercanía del frente bélico la dejó aislada en Madrid, recibiendo numerosos impactos de artillería, por lo que fue reconstruida tras la contienda. Además, en 1941 pasó a integrarse en la red RENFE. Durante cerca de un siglo el complejo de Príncipe Pío fue la terminal de buena parte de las conexiones de la capital con el norte de España. La inauguración en 1967 de la estación de Chamartín marcó el inicio del declive de la histórica estación del Norte, pues con el paso de los años el nuevo recinto ferroviario acabaría absorbiendo buena parte de su tráfico. En 1993 fue finalmente clausurada y rehabilitada como un intercambiador ferroviario y un centro comercial.
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El 'boom' de los ferrocarriles y la primera crisis económica: 150 años de la Gloriosa. El caos económico hizo caer al gobierno y expulsó a la reina de España. Fue el final de una crisis financiera producida por el exceso de inversión. Noticia 30 sep 2018 Carlos Salas
Un grupo de investigadores halló en marzo de 2015 lo que podrían considerarse las primeras vías de tren en España. Estaban situadas en una mina abandonada de Arnao, en Asturias, y las había construido la Real Compañía Asturiana de Minas. Al parecer las vías databan de 1833, con lo cual la famosa línea de ferrocarril Barcelona-Mataró de 1848 quedaba desbancada como la línea más antigua de España. El ferrocarril fue el invento más rompedor de la primera mitad del siglo XIX. El primer ferrocarril público, inventado por el británico George Stephenson, se había puesto en funcionamiento en 1825 en una línea entre Stockton y Darlington. A partir de ahí, los principales países europeos se lanzaron a construir vías y a comprar locomotoras inglesas. Transportaban personas, pero también algodón, trigo, carbón y hierro. Y lo hacía a velocidades nunca vista entonces: más de 25 kilómetros por hora, velocidad que se fue incrementando a medida que se construían máquinas de vapor más potentes. Aquel invento era el equivalente a lo que hoy es internet. Un medio de transporte que globalizaba la economía de Europa y que se extendía con enorme rapidez. La verdadera fiebre del ferrocarril en España se inició a partir de la mitad del siglo XIX, en un frenético período que abarcó desde 1856 hasta 1866. La tardanza se debió a varias causas: a la monarquía española no le gustaban los ferrocarriles, las Guerras Carlistas, la falta de dinero nacional, y la desconfianza de los inversores internacionales hacia España (que tenía fama de no pagar sus deudas). Pero en 1855 el gobierno progresista de O’Donnell aprobó la ley de ferrocarriles y otra que facilitaba la creación de bancos y compañías de crédito. Así, ya estaban sentadas las dos patas para lanzarse de lleno a la construcción de vías de tren. En 1857 ya se habían construido 672 kilómetros de vías férreas. Diez años después, eran casi diez veces más: 5.108 kilómetros. Las sociedades de ferrocarriles crecían por doquier, y los españoles con algunos ahorros ponían sus fondos en estos inventos que cambiaron para siempre la fisonomía del país. Se invirtió tanto dinero en ferrocarriles que “otros sectores muy necesitados de capital, en especial la industria, quedaron casi literalmente fuera del reparto y se vieron así reducidos al estancamiento”, dice el historiador Gabriel Tortella en su libro “Los orígenes del capitalismo en España” Hasta 1864, los ferrocarriles en España succionaron más de 1.553 millones de pesetas entre subvenciones, obligaciones y capital desembolsado, es decir 15 veces más que todas las demás industrias en España juntas. Ese dineral estaba canalizado a través de 22 sociedades en las que los españoles depositaban sus sueños: militares, políticos, nobles, burgueses, especuladores y todos los que tuvieran unas pesetas ahorradas. Si no invertías en trenes eras un descastado (como cuando en 2000 todos invertían en las punto.com) Los valores de las sociedades de ferrocarriles subían en la bolsa, al tiempo que se construían más vías de tren y se importaban máquinas así como ingenieros ingleses y franceses. Un día de febrero de 1864, empezaron a aparecer una serie de sorprendentes artículos en la Gaceta de los Caminos de Hierro. Estaban firmados por el periodista y economista Francisco Javier de Bona, y el primero comenzaba así: “Preciso es confesarlo: los ferrocarriles españoles no han correspondido plenamente ni a los sacrificios hechos por el gobierno ni a las esperanzas concebidas por los capitalistas”. Para convencer a los lectores, De Bona exponía las cifras de inversión por kilómetro y el “pánico” que este medio de transporte despertaba en la Bolsa de París y en otras plazas. A partir de 1865 se empezaron a notar cosas raras: el número de kilómetros crecía en 500 al año pero la cifra de ingresos se estancaba o caía en muchas líneas. Los ingresos brutos de todas las sociedades de ferrocarriles en aquel año fueron de 65 millones de pesetas. Al año siguiente cayeron a 61 millones.Lo que había sucedido era que, como afirma Tortella, “la mayor parte de las conexiones se había realizado en 1864”, es decir, conexiones importantes desde Madrid a Zaragoza y Barcelona; desde Madrid a Alicante o Valencia; a Sevilla; a Bilbao; a Málaga y a Santander. Se podía viajar de Málaga a Santander sin problemas, aunque con un poco de paciencia. Había vías de tren hasta para conectar con Portugal. En muy poco tiempo, España construyó una de las radiales más impresionantes de Europa. Pero llegó un momento en que, si uno se subía a un tren, veía más vagones con asientos vacíos que pasajeros. Y eso sucedió porque los viajeros que se podían permitir esos traslados relativamente costosos en aquel medio de locomoción revolucionario deberían haber sido hombres de negocios. Pero al haber desdeñado otras industrias, sencillamente no había suficientes hombres de negocios para llenar los vagones. Había pasado lo mismo que en 2008: se construían en España más viviendas al año que en Estados Unidos… pero no había tanta gente para llenarlas. Y para colmo, en 1866 llegó la crisis financiera mundial, como llegó la de 2008 con la caída de Lehman. La crisis mundial de aquellos años nació también en Estados Unidos. La Guerra de Secesión dejó en 1863 sin algodón a los fabricantes europeos. Los precios de este producto básico comenzaron a dispararse, lo cual generó pánico en los industriales europeos. Además, a partir de 1866 el campesino español sufrió una contracción de sus ingresos porque las cosechas fueron muy malas. Los bancos les cerraron el grifo de los créditos a ellos y a la población en general, con lo cual empezó a caer también la renta urbana. A partir de 1867 los precios agrícolas se dispararon un 63% por las malas cosechas. El crédito español, que dependía de los bancos franceses, empezó a escasear. De hecho, las acciones de las sociedades ferroviarias que habían crecido como hongos, y que cotizaban en la Bolsa de París, se hundían sin remedio. La deuda del reino de España, como sucedió en 2012, iba perdiendo su valor hasta cotizarse al 40% de su precio nominal. El ministro de Hacienda, Manuel Alonso Martínez, ideó crear un Banco Nacional, cuyo capital estaba suscrito por dinero inglés del respetable Overend, Gurney & Co. Pero resultó que ese banco inglés, como Lehman, era un fiasco financiero que estaba podrido: se declaró en suspensión de pagos el 10 de mayo de 1866, un día después de que el Parlamento español aprobase por decreto la creación del Banco Nacional. A partir de 1866, bancos y sociedades de crédito empezaron a quebrar en España. Las más sonadas fueron la Catalana General de Crédito y el Crédito Mobiliario Barcelonés. Los industriales no tenían cómo pagar los salarios de los obreros. Las empresas cerraban y quebraban. La bolsa dejó de operar. Se empezó a hablar de revolución obrera.“Se habían invertirlo grandes masas de ahorro en ferrocarriles; estos no podían pagar sus deudas”, cuenta en su libro Gabriel Tortella. El 22 de mayo de 1866 varios militares se rebelaron en el cuartel de San Gil de Madrid. El gobierno mandó a fusilar a 40 sargentos. Sin contemplaciones. Al pueblo, aquello le pareció un acto de injusticia. Las críticas al gobierno y a la reina comenzaron a multiplicarse en los panfletos y en la prensa.La reina Isabel II, ya en modo pánico, suprimió al gobierno entero, y confió el mando nacional al general Narváez. Pero eso no pudo evitar la oleada de quiebras de bancos y empresas en todas las provincias españolas, desde Santander hasta Cádiz a lo largo de 1866. El desánimo, la desesperación y la humillación se extendieron por todo el país, donde los obreros perdían sus empleos o no podían cobrar sus sueldos, los campesinos dejaban de recibir créditos, y los inversores estaban arruinados. Por fin, el 18 de septiembre de 1868, un grupo de militares a cuyo mando estaba el almirante Topete y el general Prim se pronunciaron contra el gobierno. Culparon a la reina Isabel II del caos. En casi todas las ciudades y pueblos de España estalló el júbilo. Los partidos políticos se unieron a la fiesta. Las tropas leales a la reina trataron de enfrentarse a los rebeldes en la batalla del puente de Alcolea (Córdoba), pero fueron derrotadas con facilidad por los rebeldes. El 29 de septiembre el ejército revolucionario tomó Madrid al grito de “Viva España con honra”. El 30 de septiembre, hace 150 años, la reina y su séquito huyeron con destino a Francia. Comenzaba la Revolución Gloriosa. |
Madrid relacionada con otras regiones de Europa. |
Londres (en inglés: London,) es la capital y mayor ciudad de Inglaterra y de Reino Unido. Ubicada a orillas del río Támesis, Londres ha sido un importante asentamiento humano desde que fue fundada por los romanos con el nombre de Londinium hace casi dos milenios. Desde el siglo XIX el nombre «Londres» también hace referencia a toda la metrópolis desarrollada alrededor de este núcleo. El grueso de esta conurbación constituye la región de Londres y el área administrativa del Gran Londres, gobernado por el alcalde y la asamblea de Londres. Superficie tiene 1.572.05 km², y su población (2019) tiene 8.961.989 habitantes. El Área metropolitana de Londres, o Área metropolitana sureste de Inglaterra, es el área metropolitana que tiene a Londres como ciudad central, y se define por ser el área en que pueden realizarse trayectos de ida y vuelta en el día con motivos de trabajo (London commuter belt). La población estimada en 2019 era de 14.372.596 habitantes y un área de 8,917 km². No debe confundirse con el Gran Londres (Greater London) o el Área urbana del Gran Londres. El área urbana del Gran Londres (en inglés: Greater London Built-up Area o Greater London Urban Area), es una conurbación ubicada en el sureste de Inglaterra que abarca la extensión continua de la dispersión urbana de Londres, incluyendo las ciudades y poblaciones urbanas adyacentes según lo define la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS). Es la mayor área urbana del Reino Unido, con una población de 9.787.426 habitantes en 2011, con una superficie de 1737.9 km² |
| París (en francés: Paris) es la capital de Francia y de la región de Isla de Francia. Es la ciudad más poblada del país y el único departamento unicomunal de Francia. Su área metropolitana es la más grande en población de toda la Unión Europea. Superficie es de 105,4 km² y 2.087.577 habitantes. El área metropolitana de París es la mayor aglomeración urbana en la Unión Europea y una de las más grandes de Europa. Su área metropolitana tiene una población de 14.684.473 habitantes en 2022 y un área de 2.723 km² en su área metropolitana. |
| Barcelona es una ciudad española, capital de Cataluña, de la provincia de Barcelona y de la comarca del Barcelonés. Con una población de 1 731 649 habitantes (INE 2025), y una superficie de 101,35 km². El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) es un organismo público intermunicipal que engloba 36 municipios limítrofes de dicha ciudad. Fue creado en 2010 y, con 3.338.800 habitantes, es una de las áreas más pobladas de la Unión Europea, y tiene 636 km² de superficie. El ámbito metropolitano de Barcelona (en catalán y oficialmente Àmbit metropolità de Barcelona) es un área geográfica de alta densidad de población situada en el centro-este de Cataluña, en torno a la capital de la comunidad autónoma. Según la definición oficial de esta veguería, su población en 1 de enero de 2024 era de 5.066.684 habitantes, una superficie de 2.464 km² |
Berlín (en alemán: Berlin) es la capital de Alemania y uno de los dieciséis estados federados alemanes.Con una población de 3.77 millones de habitantes en 2019, y su superficie es de 891,69 km² . El área metropolitana de Berlín consiste en la ciudad propiamente dicha enmarcada entre los límites del estado federado homónimo y por numerosas localidades colindantes que pertenecen al estado de Brandeburgo. Entre estas últimas la más importante es la ciudad de Potsdam. En total el área metropolitana de Berlín se extiende por una superficie de 2.284 km² y cuenta con una población de poco más de 4 millones de habitantes, de los cuales el 84% corresponden a la ciudad de Berlín. |
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| Una señora millonaria, junto con dos sirvientas personales. |


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