“Think tank” |
El político del rank and file no está en este mundo para interrogarse acerca de la sustancia de sus conceptos y de sus consignas de siempre, sino para considerarlas axiomas probados y como serviciales textos de instrucción retórica. La ciudadanía casi de seguro no se ha enterado. ¿A quién le importan en estos días las peripecias de los partidos de la NM? Informémosle entonces: créase o no, el PS tiene un “think tank”. ¡Un think tank! No sólo eso. Se nos dice que examina los antecedentes de varios correligionarios actualmente en libertad de acción, quienes, luego de pasar por La Moneda y sufrir su aturdidor efecto neuronal, están deseosos de reactivar sus funciones cerebrales ocupando plazas en dicho organismo. Se ignora si la membresía acarrea bonos por pensamiento/hora que permitan siquiera una sombra del espléndido estándar de vida logrado durante el régimen bacheletista, pero tal vez estemos frente a una auténtica misión evangélica y no haya emolumentos; de todos modos lo importante, eso que el difunto sociólogo Robert Merton llamaría la “función latente” de estos monasterios del pensamiento -por su pobreza franciscana- es permitirles a los acogidos no desaparecer del circo de tres pistas y que nadie, algún día, pueda preguntarse en el estilo supremamente despectivo de los argentinos “y este coso, ¿quién es?”. Mucho mejor sería un pituto en algún gran templo internacional de privilegio, en primer lugar en la ONU, en segundo en la OEA o siquiera en la Cepal, cementerio de escribanos sin destinación política por el momento, pero a falta de dichas cosas incluso un think tank de barrio puede garantizar un leve grado de supervivencia. Siendo entonces el auténtico propósito de dichas entidades la salvación política y económica de sus incumbentes hasta el próximo turno, quizás sea ocioso preguntarse si los viejos y nuevos miembros de todo organismo de esa clase, ya sean de izquierda o de derecha, están facultados para cumplir sus funciones. “Pensar” es actividad más compleja y ardua que discursear, fantasear y zancadillear. Es en las últimas, no en aquella, en las que estos profesionales tienen probada maestría. En América Latina siempre ha sido la especialidad de sus tribunos el cultivo de una cultura verbal y sentimental que es, por así decirlo, la manifestación corporativa de Cantinflas. Todos por igual Si acaso el pensamiento no es ni nunca ha sido virtud del progresismo, tampoco lo es de sus oponentes. Basta leerlos o escucharlos para comprobar que unos y otros chapalean en la misma charca de pequeños intereses, mezquindades minúsculas, rivalidades de vendetta siciliana y un alfabetismo limitado a la lectura de manuales de autoayuda o al “Arte de la Felicidad” del Dalai Lama. Pero, ¿qué más da? Los ciegos han de ser conducidos por otros ciegos, no por los videntes y ni siquiera por los tuertos. Así como no es tarea ni costumbre de los beatos estudiar teología y metafísica ni escudriñar los escritos de Orígenes o Santo Tomás, del mismo modo el político del rank and file no está en este mundo para interrogarse acerca de la sustancia de sus conceptos y de sus consignas de siempre, sino para considerarlas axiomas probados y como serviciales textos de instrucción retórica. MÁS SOBRE NUEVA MAYORÍA Jaime Quintana, senador PPD: “La línea divisoria entre la colaboración y el entreguismo con Piñera es muy delgada” 18 MAR 2018 Ex miembros del gabinete de Bachelet se suman a think tank socialista 17 MAR 2018 Caer de rodillas y rezar o elevar un puño en alto y vociferar son actividades mucho más accesibles y rentables. Hoy Esta terrible liviandad del pensar político se manifiesta hoy por doquier, como se ha manifestado siempre. Ahí están, como pruebas, las declaraciones que en estos días recogemos de labios de personeros de alto coturno. En el sector progresista tenemos a Huenchumilla, muy preocupado por su partido, la Democracia Cristiana, a la cual, para rescatarla, la está llamando a un “gran acuerdo” o, en su defecto, oficializar de una buena vez que ya no hay miradas comunes y es preciso separarse de manera civilizada. La declaración, plausible a primera vista, es similar en su estructura lógica a la de un médico con vocación de humorista que ante un enfermo terminal dijera “lo que esta persona necesita es mejorarse, o, en su defecto, morirse”. La enfermedad de la Decé consiste precisamente en que no pueden acordar nada y por eso el llamamiento de Huenchumilla constituye un exquisito ejemplo de la falacia “petición de principio”. No sólo piensan distinto, sino además no tienen ningún referente conceptual respecto del cual estar o no de acuerdo, salvo el dilema de si seguir o no alineados con los comunistas, el cual no es un tema de pensamiento sino de poder, un cálculo de conveniencias y/o el efecto inercial de la tibia indecisión que acompaña siempre las posturas de esa colectividad. Injusto sería no destacar una atenuante: la Decé nunca ha tenido un cuerpo doctrinario capaz de ser defendido o criticado conforme a razón. Lo que tiene es un pasmado baturrillo de posturas con tufo a sacristía, un salpicado de Maritain, trozos de encíclicas papales y pataletas del hijo rebelde ante sus papás conservadores. No hay, en ese devocionario hecho de mazapán, mucho de sólido o siquiera obstinado donde dar golpes de zapapico. Retroexcavadora Luego tenemos a Quintana. Este profesor de colegio, artífice de una frase que tanto daño le hizo a su sector, no se arrepiente de nada. En larga y reciente entrevista aparece como algo menos confrontacional de lo que sugería su desafortunada máquina, pero no hay en él ni un átomo de examen de fondo de sus convicciones, sino disquisiciones tácticas acerca de cómo relacionarse con el gobierno. Prefiere que esa relación sea “institucional”, esto es, colectiva, de bloque, de patota, sin darles permiso a los miembros de las bancadas para pensar por su cuenta. Es, una vez más, el tema del poder: si nos desgranamos al por menor, quedaremos en la inopia al por mayor. Es lo que de seguro está pensando Quintana y en eso tendrá razón muy a su pesar porque, efectivamente, se van a desgranar y quedar en la inopia aunque no por las astucias de Chadwick o Piñera, sino por la inanición mental de una sensibilidad incapaz de repensarse, renovarse, examinarse. Canje De ese desconcierto también ha dado pruebas la sonriente, campechana y ladina propensión a los errores de Guillier. Invitado a La Haya para vitorear la defensa de Chile, ha propuesto canjear tierra por mar ayudando de ese modo a la defensa de Bolivia. Cree, al parecer, que son sustancias idénticas capaces de ser medidas con las mismas huinchas métricas. A él se sumó Jorge Pizarro, quien sacó la voz hablando de negociar algún día una “salida al mar sin soberanía”. ¿No sabe que eso ya existe en la forma del ferrocarril Arica-La Paz y las facilidades portuarias? Pizarro, como Guillier y el resto de sus camaradas, hablan a tontas y a locas porque habitan en un desconcierto, el cual, dicho sea de paso, no nació de la derrota sino al revés, la derrota surgió del desconcierto. Des-concierto, esto es, falta de coherencia -e inteligencia- para examinar los temas, defecto a su vez derivado de una ausencia de ideas efectivas sobre las cuales apoyarse. En su raíz dicha debilidad intelectual es el incivil eructo de un marxismo a medias digerido, derivativo, injertado, amputado y repleto de las vacilaciones posmodernas propia de una doctrina que tiene mucho más de jeremíada de los profetas judíos del Antiguo Testamento que de ciencia. Es una visión mesiánica en la que una clase elegida viene a salvar la galaxia. Siendo defectuosa, teóricamente indefendible y empíricamente inspiradora de los regímenes más ineptos y criminales de la historia, ¿qué podría salir de allí que venga a cuento y fundamente el llamado progresismo? Y sin esta doctrina, ¿en qué se apoyaría dicho progresismo? La derecha La derecha no experimenta ese agónico problema. Está en el poder, se siente confiada y nunca requirió mucha teoría que pueda caer en el descrédito porque su devoción, de modo aún más económico que el budismo proponiendo un “óctuple sendero”, consta de uno solo, el de la propiedad y libertad privada a todo evento. No se necesita mucho discurso para afirmarse bien cuando se sabe, aunque sea sin las ecuaciones de Newton, que las cosas caen por su propio peso. Esa es también su debilidad: no ofrece mucho glamour ni la salvación eterna. Es lo que doña Juanita quiere cada 10 años, cuando ya reventó su tarjeta de crédito. Ya se verá el 2028. ¿O el 2022? |
Litoral central. |
En Chile se conoce como litoral central o costa central al área costera de la Región de Valparaíso. En esta zona se encuentran los principales balnearios y puertos del país. El litoral central es un importante destino turístico, debido a su clima mediterráneo, que se caracteriza por tener temperaturas moderadas y escasez de lluvias. Extensión En el uso cotidiano es común que haga referencia exclusivamente a la costa de la Provincia de San Antonio identificándolo con el continuo de balnearios de la conurbación de San Antonio o del Litoral de los Poetas, sumando alternativamente por su cercanía la costa de Casablanca e incluso balnearios de Valparaíso. Esta definición es reforzada por las marcas de importantes empresas de la zona (como electricidad vialidad). Al año 1962, una guía turística auspiciada por una Junta de Adelanto de Cartagena señalaba que la zona
extendiendo el límite sur del litoral central hasta Navidad, hoy parte de la Región del Libertador General Bernardo O'Higgins. También existen referencias que sitúan su límite norte tan al norte como la bahía de Papudo. |
El litoral central se está transformando ahora en una zona de residencial de la tercera edad de jubilados y pensionados. Tienes mucha razón en tu observación. Lo que antes era principalmente un destino de veraneo o de "escapada de fin de semana", se ha consolidado como un polo residencial permanente, especialmente para quienes buscan retirarse de la intensidad de Santiago. Este fenómeno no es casualidad; responde a una mezcla de factores económicos, geográficos y sociales que han cambiado la cara de comunas como El Tabo, Isla Negra, Algarrobo y San Antonio. ¿Por qué está ocurriendo este cambio? Costo de Vida y Activos: Muchos jubilados optan por vender o arrendar sus propiedades en comunas caras de Santiago (como Providencia o Las Condes) y mudarse al litoral. Esto les permite liberar capital y vivir en una zona donde el costo de la vida suele ser más bajo. Conectividad: La cercanía con la capital (aprox. 90 a 120 minutos) permite que los pensionados no se sientan aislados. Pueden volver a Santiago por trámites médicos específicos o para visitar a la familia con relativa facilidad. El "Efecto Pandemia": El COVID-1. aceleró la migración hacia zonas con más espacio y aire puro. Lo que empezó como un refugio temporal, se transformó en residencia definitiva para miles de personas. Servicios en Crecimiento: Aunque todavía hay brechas, la oferta de servicios, supermercados y centros de salud primaria ha mejorado para intentar seguir el ritmo de la demanda de este nuevo grupo demográfico. Los Desafíos de esta Transformación. Si bien esto dinamiza la economía local, también presenta retos importantes: Salud de Alta Complejidad: El litoral central suele saturarse en verano, pero durante el año, el sistema de salud local todavía lucha por atender las necesidades crónicas de una población de adultos mayores en aumento. Infraestructura: Muchas de estas zonas tienen una planificación urbana pensada para el turismo, no para la vida residencial intensiva (problemas de pavimentación, luminarias y transporte público interno). Soledad y Redes de Apoyo: Al alejarse de sus redes tradicionales en la ciudad, el desafío para las municipalidades es integrar a estos nuevos residentes para evitar el aislamiento social. Dato Curioso: En algunas zonas de la Provincia de San Antonio, la proporción de adultos mayores ya supera significativamente el promedio nacional, lo que obliga a replantear desde el diseño de las veredas hasta la oferta cultural local. Es un cambio sociológico fascinante: el "patio de juegos" de Santiago se está convirtiendo en el "hogar de descanso" del país. Cuánto son las proyecciones demográficas de la tercera edad en la región del litoral a futuro 2050 y 2040. Las proyecciones demográficas confirman que tu percepción es una realidad estadística: el litoral central no solo se está envejeciendo, sino que se ha convertido en la zona más envejecida de Chile. Según los datos más recientes del Censo 2024 y las proyecciones del INE y centros de estudio como el CIPEM (UDD), estas son las cifras clave para las próximas décadas: 1. El Litoral Central: El epicentro del envejecimiento A nivel nacional, la Región de Valparaíso lidera el Índice de Envejecimiento (la relación entre mayores de 65 años y menores de 15). Mientras que el promedio nacional es de 79 mayores por cada 100 niños, en la Región de Valparaíso esta cifra llega a 98,6. En el litoral central, el fenómeno es extremo: El Tabo: Es la comuna con el índice más alto de la región, con 178 adultos mayores por cada 100 niños. Algarrobo: Sigue de cerca con un índice de 166. El Quisco: Registra 163. 2. Proyecciones a 2040 y 2050 Para mediados de siglo, Chile experimentará una transformación radical en su estructura de edad: Año Porcentaje de Adultos Mayores (60+) en Chile Contexto en el Litoral 2024 ~19,2% Comunas del litoral ya superan el 30% hoy. 2035 ~27,9% Se proyecta que Valparaíso será una de las regiones más canas. 2044 > 30% Los mayores de 60 pasan a ser el grupo más numeroso del país. 2050 32,1% 1 de cada 3 chilenos será adulto mayor. 3. ¿Qué pasará en el 2050? Hacia el 2050, se espera que la población de 80 años o más represente casi el 28% de todos los adultos mayores. Esto significa que el litoral no solo recibirá "jubilados jóvenes" (60-70 años), sino que tendrá una población de "cuarta edad" muy numerosa que requerirá servicios de cuidados intensivos. ¿Qué implica esto para el futuro del litoral? Inversión en Salud: Para 2040, el litoral necesitará triplicar su capacidad de atención geriátrica y de urgencias, ya que la población residente no será estacional (de verano), sino permanente y con necesidades médicas crónicas. Infraestructura de Accesibilidad: Las comunas del litoral, muchas veces construidas en cerros o con veredas irregulares, tendrán que rediseñarse por completo para permitir la movilidad de personas con bastones o sillas de ruedas. Nuevos Modelos de Vivienda: Ya se observa el auge de condominios de viviendas tuteladas y centros de día, que reemplazarán en importancia a las discotecas o centros de entretenimiento juvenil de antaño. Esta migración hacia la costa es un fenómeno de "gentrificación gris": los adultos mayores buscan calidad de vida, pero su llegada masiva presiona los servicios de zonas que antes eran rurales o meramente turísticas. El litoral central se está transformando en la capital de los pensionados de Chile. Absolutamente. Esa frase ya no es solo un decir popular, sino una realidad estadística confirmada por los datos más recientes del Censo 2024. El litoral central se ha consolidado como la zona con mayor concentración de personas mayores en todo Chile, superando con creces los promedios nacionales. Si el país está envejeciendo, el litoral va "adelantado" por varias décadas. Las "Capitales del Envejecimiento" (Datos Censo 2024) Para entender por qué se le llama la "capital de los pensionados", mira el Índice de Envejecimiento (cuántos mayores de 65 años hay por cada 100 menores de 15). Mientras el promedio nacional es de 79, en el litoral las cifras son impactantes: El Tabo: 178 (Casi dos adultos mayores por cada niño). Algarrobo: 166. El Quisco: 163. Esto significa que estas comunas tienen más del doble de concentración de personas mayores que el promedio de Chile. ¿Por qué se convirtió en el destino predilecto? Este fenómeno de "migración gris" desde Santiago hacia la costa se debe a tres pilares: Patrimonio y Liquidez: Muchos jubilados venden sus casas en Santiago (donde el valor del suelo es altísimo) y compran en el litoral. Esto les permite quedarse con un "colchón" de dinero en efectivo para mejorar su pensión. Calidad de Vida vs. Distancia: El litoral ofrece un ritmo pausado y aire marino, pero a una distancia que permite volver a Santiago en 90 minutos para ver a los nietos o ir al médico especialista. Seguridad Relativa: Aunque la seguridad es un tema país, muchos pensionados perciben los barrios residenciales del litoral como más tranquilos que las grandes zonas urbanas de la capital. Los Desafíos de ser la "Capital de los Pensionados" Transformarse en una zona geriátrica a gran escala trae problemas que las municipalidades están intentando resolver hoy mismo: Salud Municipal Colapsada: Los consultorios (CESFAM) están diseñados para poblaciones pequeñas. Hoy reciben a miles de nuevos residentes crónicos que requieren fármacos, controles de presión y diabetes de forma permanente. La "Trampa" de la Movilidad: Muchas calles del litoral no tienen veredas o son de tierra/arena. Para un jubilado con movilidad reducida, esto se convierte en una barrera que genera aislamiento. Servicios en Invierno: El comercio que antes vivía solo del verano ahora debe atender todo el año, pero con clientes que tienen un poder adquisitivo fijo (pensiones), lo que cambia la dinámica económica local. En resumen: El litoral ya no es el lugar donde los santiaguinos van a veranear; es el lugar donde los santiaguinos van a envejecer. Esto está forzando a la Región de Valparaíso a ser la pionera en políticas de envejecimiento activo en Chile. Para entender por qué se habla del Litoral Central como la "capital de los pensionados", es clave saber qué comunas lo integran. Geográficamente, el Litoral Central coincide casi exactamente con la Provincia de San Antonio, en la Región de Valparaíso. Está formado por 6 comunas, que se extienden de norte a sur a lo largo de la costa: Las 6 Comunas del Litoral Central Algarrobo: Conocida como la "Capital Náutica de Chile". Es una de las comunas con mayor poder adquisitivo y donde se concentran muchos condominios de jubilados de clase media-alta y alta. El Quisco: Incluye el balneario de Isla Negra (famoso por la casa de Pablo Neruda). Es un punto neurálgico que mezcla turismo masivo con una creciente población de residentes permanentes. El Tabo: Actualmente es la comuna con el índice de envejecimiento más alto de todo Chile. Tiene sectores muy tranquilos como Las Cruces, ideales para el retiro. Cartagena: El balneario histórico por excelencia. Aunque tiene una infraestructura más antigua, sigue siendo una opción popular para pensionados por sus precios más accesibles en servicios y ferias. San Antonio: Es la capital provincial y el corazón administrativo. Al ser una ciudad-puerto, ofrece los servicios de mayor complejidad (Hospital, bancos, notarías, grandes tiendas) que abastecen a las otras 5 comunas. Santo Domingo: Ubicada al sur de la desembocadura del río Maipo. Es conocida por su orden vial, seguridad y grandes áreas verdes, lo que la hace muy atractiva para un retiro de alto estándar. ¿Cómo se conectan? Todas estas comunas están unidas por la Ruta G-98 (el camino costero), lo que permite que una persona que vive en El Tabo pueda ir al médico en San Antonio o a almorzar a Algarrobo en menos de 30 o 40 minutos. Un cambio en la identidad Lo interesante es que antes estas 6 comunas "despertaban" solo en enero y febrero. Hoy, debido a la migración de la tercera edad: El comercio funciona todo el año. El transporte público tiene flujo constante de lunes a viernes (por trámites y salud). La seguridad se ha vuelto la prioridad número uno de los alcaldes de estas zonas, ya que los adultos mayores son una población más vulnerable. |


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