miércoles, 29 de julio de 2020

Segunda Guerra Mundial.

Robert Jan Verbelen in 1965


Robert Peter Jan Verbelen ( Herent , 5 de abril de 1911 - Viena , 28 de octubre de 1990 ) fue un oficial flamenco de las SS durante la Segunda Guerra Mundial. 

Fue líder del Cuerpo de Seguridad DeVlag y colaborador del Sicherheitsdienst (SD). El Cuerpo llevó a cabo varias incursiones contra miembros de la resistencia, como la de Meensel-Kiezegem , en la que murieron cuatro civiles y 95 rehenes fueron llevados a campos de concentración, de los cuales solo 28 sobrevivieron.

El Deutsch-Vlämische Arbeitsgemeinschaft o Grupo de Trabajo Germano-Flamenco, más conocido como DeVlag, fue una organización pro-nazi activa en Flandes durante la ocupación alemana de Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial. Fue fundada en 1936 por los académicos Jef Van de Wiele y Rolf Wilkening como una asociación cultural, con el propósito de fortalecer el intercambio de estudiantes y profesores entre las universidades de Lovaina y Colonia.


Jane Anderson, passport photo, 1917

Jane Anderson (Atlanta, Georgia, Estados Unidos, 6 de enero de 1888 – Madrid, España, 5 de mayo de 1972), por su belleza conocida como "The Georgia Peach" y burlonamente como "Lady Haw-Haw", Anderson fue una periodista de renombre mundial durante la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil Española, principal propagandista del bando nacional en territorio americano. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó para los alemanes, por lo que en 1943 fue acusada de traición, siendo posteriormente absuelta por falta de pruebas.

Biografía

Hija del matrimonio formado por Robert M. "Red" Anderson, amigo del showman Buffalo Bill y Ellen Luckie Anderson, proveniente de una de las principales familias de Atlanta.Pasó su adolescencia en el territorio de Arizona y más tarde vivió con sus abuelos en Demorest, donde asistió al Piedmont College, de donde fue expulsada en 1904.​ Finaliza sus estudios en la escuela femenina Kidd-Key en Dallas. Se mudó a Nueva York en 1909, donde reside hasta 1915. Durante su estancia escribe una serie de cuentos publicados entre los años de 1910 a 1913.

Casada en primeras nupcias con el compositor estadounidense Deems Taylor (1910-1918) y en segundas con el aristócrata español Eduardo Álvarez de Cienfuegos (1934).

Corresponsal de guerra

En septiembre de 1915 viajó a Europa, donde permaneció hasta 1918, siendo una de las pocas corresponsales femeninas durante la Primera Guerra Mundial, situándose en primera línea del frente y enviando sus crónicas a periódicos británicos, el conservador Daily Mail, y norteamericanos. En 1916 sufrió una conmoción durante una de sus visitas a las trincheras británicas.

Donald E. Wilkes indica como Jane conoció íntimamente al novelista polaco Joseph Conrad que adoptó el inglés como lengua literaria. Algunas de sus experiencias y personajes relacionados con el contrabando de armas a favor de los carlistas aparecen descritos en La flecha de oro (1919), especialmente su protagonista, doña Rita, trasunto literario de una amante española que tuvo en esos años y en el relato "El tremolino", mientras que alguna de sus escalas en la costa asturiana se describen en La posada de las dos brujas, de 1913.

En 1922 regresó a Europa como corresponsal de la agencia norteamericana International News Service (INS) de la Hearst Corporation propiedad del magnate de la prensa William Randolph Hearst.

España

Convertida al catolicismo, el 23 de octubre de 1934 contrajo matrimonio en la catedral de Sevilla con el noble español Eduardo Álvarez de Cienfuegos, residiendo con él en España.

Por su tendencia anticomunista en julio de 1936 ofrece inmediatamente sus servicios al bando sublevado enviando sus crónicas de guerra al británico Daily Mail. El 21 de agosto de 1936 el embajador soviético ante el gobierno republicano, Marcel Izraílevich Rosenberg, le ofrece 150 000 dólares por hacerse cargo de la dirección de prensa y propaganda.

Acusada de espía fascista, el 13 de septiembre de 1936 fue capturada y encarcelada, siendo torturada por miembros comunistas del bando republicano y sentenciada a muerte.

En octubre de 1936, gracias a la mediación personal del cónsul Eric C. Wendelin y la intervención del Secretario de Estados Unidos Cordell Hull fue excarcelada con la condición de abandonar España.

Sus experiencias en España movieron su lealtad política al bando sublevado.

Estados Unidos

A su regreso a Estados Unidos narra tanto su experiencia carcelaria como los acontecimientos de la Guerra Civil Española llegando a convertirse, a juicio del diario Catholic Digest, en la más importante de las propagandistas anticomunistas, rivalizando con monseñor Fulton Sheen.

Jane, conocida en Norteamérica como Marquesa de Cienfuegos, denuncia la Revolución Española como parte de la estrategia comunista para alcanzar la supremacía mundial, caracterizando al bando republicano como "gobierno fantasma" creado y controlado por la Unión Soviética.

Sus encendidas y vehementes charlas sobre las torturas, violaciones y vejaciones infligidas a los religiosos se gana al público católico norteamericano que presiona a la Administración Roosevelt para que Estados Unidos mantenga su política de no intervención. Por sus sufrimientos en la checa fue considerada por el obispo Fulton Sheen una mártir viviente.

Sufre una campaña de difamación orquestada por el embajador antifascista Fernando de los Ríos quien la acusa de espía vendida al dictador Francisco Franco. Se comentaba como a cambio de su silencio le habían ofrecido cheques en blanco.

Con el patrocinio franquista ideado y gestiona las Rutas Nacionales (Spanish State Tourist Service) puestas en marcha por Luis Bolín, única agencia de viajes especializada en el turismo de guerra. Gracias a su gestión católicos estadounidenses viajan a España para constatar de primera mano los efectos del Terror Rojo en España.

Vuelta a España

Regresó a España en 1938 trabajando para el Ministerio de Propaganda.

En marzo de 1939 el matrimonio visita la ciudad de Burgos, capital del bando sublevado, siendo entrevistada por un periodista del El Castellano quien le entrega un libro de iglesia de Santa María la Real y Antigua de Gamonal, de la que Jane era devota. En el mes de agosto de 1939 regresa a Burgos acompañada el obispo de Savanah-Atlanta, doctor Gerald Patrick Aloysius O'Hara, el lector de la catedral y su secretario. Durante el banquete ofrecido por el anglófilo canciller español Juan Beigbeder, llegó a decir de ella que había sido la mujer que más había hecho por España en la guerra civil.

Alemania

Por su labor llama la atención de la Reichs-Rundfunk-Gesellschaft, Radio Estatal Alemana, que le ofreció un puesto en Berlín en 1940. Desde la primavera de 1941 reside en Berlín, y tras su encuentro con Joseph Goebbels, ministro que apreciaba su labor propagandística en España, comienza a publicar en el periódico nacionalsocialista News from Germany, publicado en inglés. Desde el 14 de abril de 1941 hasta el 6 de abril de 1942 trabaja como locutora en una emisora de radio en onda corta que difunde propaganda proalemana a las tropas estadounidenses y británicas que transmitió bajo el título de "The Georgia Peach". Los soldados la apodaron "Lady Haw-Haw" en referencia a otro propagandista, William Joyce, apodado "Lord Haw-Haw" por la prensa británica.​Cayó en desgracia con el Ministerio de Propaganda Nazi siendo retirada del programa 1942.

Cuando la Alemania nazi declaró la guerra a los Estados Unidos el 11 de diciembre de 1941 los ciudadanos estadounidenses fueron repatriados, pero Anderson decidió quedarse allí.

Proceso

El 26 de julio de 1943 Anderson junto con Fred W. Kaltenbach, Douglas Chandler, Edward Delaney, Constance Drexel, Robert Henry Best, Max Otto Koischwitz y Ezra Pound fue acusada de traición por el gran jurado del Distrito de Columbia. ​De este modo se convierte en una de las cuatro mujeres norteamericanas inculpadas por traición, suerte que corrieron otros célebres norteamericanos pronazis como el poeta Ezra Pound que retransmitía desde Italia en favor de Mussolini.

 En 1947 ella y su esposo fueron arrestados por las autoridades aliadas de Salzburgo. El 27 de octubre de 1947, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos retira todos los cargos por falta de pruebas, pese a que durante más de dos años, cada jueves y cada sábado a las nueve de la noche, emitía su programa radiofónico desde Berlín. En la decisión pudo influir su condición de ciudadana española por matrimonio desde 1934.

Regreso a España

Después de la guerra regresa a España, residiendo en Almoharín, pueblecito de la Alta Extremadura donde Cienfuegos tenía posesiones. Conocida popularmente como doña Juanita.​ A principios de los años sesenta se traslada a Cáceres donde gana su sustento dando clases particulares de inglés y de alemán. En 1964, muy enferma un sobrino la lleva a Madrid a una residencia de mayores donde fallece.

Reconocimiento

Recibió en España dos medallas: Sufrimientos por la Patria y la de Dama Mutilada de guerra, ambas concedidas por las torturas sufridas en una checa, instalación que durante la guerra civil española fue utilizada en la zona republicana al margen de las leyes para detener, interrogar, torturar, juzgar de forma sumarísima y ejecutar a sospechosos de simpatizar con el bando rebelde.

Gran Cruz de Oro de la Orden de la Medauia, máxima distinción de mérito otorgada por el jalifa de la zona del Protectorado español en Marruecos, como representante del sultán de Marruecos.



 


 


miércoles, 22 de julio de 2020

Cultura indo-persa.

 


El Imperio mogol, Imperio mogol de la India o Gran mogol.


El Imperio mogol, Imperio mogol de la India o Gran mogol (en chagatai: Babür İmparatorluğu; en persa: شاهان مغول‎, romanizado: Shāhān-e Moġul; en urdu: مغل باد شاہ‎, romanizado: Mughal Baadshah) fue un poderoso Estado túrquico-mongol islámico del subcontinente indio, que existió entre los siglos XVI y XIX.

La reputación del Imperio Mogol en India es ambivalente, vista como una era de gran esplendor cultural, unificación política y riqueza arquitectónica (Taj Mahal, Fuerte Rojo) bajo gobernantes como Akbar y Shah Jahan, pero también como un período de opresión religiosa y conflictos, especialmente durante el reinado ortodoxo de Aurangzeb, generando debates contemporáneos y nacionalismo hindú que lo recuerdan como una etapa de tiranía y destrucción de templos. 

Aspectos Positivos (Esplendor y Legado):

Unificación y Administración: Unificó gran parte del subcontinente indio, creando sistemas judiciales, fiscales y educativos uniformes, fortaleciendo el comercio.

Arte y Arquitectura: Edad de oro de la arquitectura mogol (Taj Mahal, Fuerte Rojo, Jama Masjid), fusión de estilos persa, centroasiático e indio.

Cultura y Sociedad: Desarrollo de la cocina Mughlai, la moda, la música (sitar), y el idioma hindustaní (hindi/urdu), además de la creación de jardines y mejoras en la horticultura.

Tolerancia (Akbar): El emperador Akbar implementó políticas de tolerancia, eliminó impuestos a no musulmanes, reclutó hindúes en altos cargos y fomentó matrimonios mixtos, buscando la armonía. 

Aspectos Negativos (Conflictos y Tiranía):

Opresión Religiosa (Aurangzeb): El ortodoxo Aurangzeb reinstauró la ley islámica estricta, prohibió y destruyó templos hindúes, y persiguió a otras religiones, alienando a la mayoría hindú.

Guerras y Costos: Las costosas campañas militares de Aurangzeb drenaron la economía, y las revueltas campesinas se volvieron comunes, sembrando las semillas de su declive.

Legado Político: Su legado es usado hoy por el nacionalismo hindú para promover narrativas de opresión y justificar conflictos, con peticiones para borrar su memoria y atacar monumentos. 

En resumen, el Imperio Mogol dejó un legado arquitectónico y cultural innegable, pero su historia es compleja, marcada por la coexistencia de tolerancia y fanatismo, lo que sigue generando debates y tensiones en la India moderna, especialmente en torno a figuras como Aurangzeb. 

Cultura.

Zahir-ud-din Mohammad Babur, conocido como Babur, Babar o Baber (14 de febrero de 1483 - 26 de diciembre de 1530), fue un emperador y fundador del Imperio mogol de la India. Era descendiente del conquistador turcomongol Tamerlán.​ Fue autor de sus memorias y de varias poesías.

​ Abarcó en su período de apogeo la mayor parte de los territorios actualmente correspondientes a la India, Pakistán y Bangladés, llegando a poseer zonas de Afganistán, Nepal, Bután y el este de Irán.

La literatura del Imperio Mogol fue rica y diversa, floreciendo en persa, urdu, hindi y sánscrito, impulsada por el mecenazgo imperial y una fusión cultural persa-india; se caracterizó por crónicas históricas (como el Akbarnama de Abdul Fazl), autobiografías (el Tuzuk-i-Jahangiri de Jahangir), traducciones de épicas sánscritas, poesía (Jagannatha Panditaraja) y un auge de la literatura en lenguas regionales, sentando bases para el desarrollo literario futuro en el subcontinente. 

Características clave:

Idiomas: El persa fue el idioma oficial de la corte, pero el urdu, hindi y sánscrito también prosperaron, con traducciones importantes entre estos idiomas.

Mecenazgo: Los emperadores mogoles patrocinaron activamente a escritores, poetas y calígrafos, creando un entorno fértil para la creación literaria.

Fusión Cultural: La literatura mogol reflejó una mezcla de influencias persas, islámicas e indias, evidente en temas y estilos. 

Obras y autores destacados:

"Alejandro visita al sabio Platón en su cueva de la montaña"; ilustración del artista indio del siglo XVI Basawan, en un folio de un quinteto del poeta indio del siglo XIII Amir Khusrau Dihlavi


Baburnama: Memorias de Babur, el fundador del imperio, traducidas al persa.

Akbarnama y Ain-i-Akbari: Escritas por Abdul Fazl, son crónicas detalladas de la vida y la administración de Akbar.

Tuzuk-i-Jahangiri: La autobiografía del emperador Jahangir, un testimonio personal de su reinado.

Padshanamah: Una biografía del emperador Shah Jahan, escrita por dos autores.

Poesía: Figuras como Jagannatha Panditaraja destacaron en la poesía sánscrita, escribiendo obras como Ganga Lahari. 

Legado:

La literatura mogol fue fundamental para la estandarización y el florecimiento del urdu.

Las obras escritas durante este período, tanto históricas como poéticas, son fuentes invaluables para entender la era mogol y el desarrollo cultural de la India. 



Zahir al-Din Muhammad Babur.

(Zahir al-Din Mohamed o Muhammad, llamado Baber o Babur; Andizhán, 1483 - Agra, 1530) Militar y literato turcomogol que fundó el Imperio del Gran Mogol. Descendiente de Tamerlán y, por línea materna, de Gengis Kan, en 1494 sucedió a su padre, Umar Shay, en el gobierno del principado de Fergana. Presionado por los uzbecos, conquistó Kabul (Afganistán) en 1504, desde donde intentó restablecer su poder en los restos del Imperio timúrida en Turkestán, sin conseguirlo frente a otros rivales turcos.

 En 1526 consiguió una gran victoria en Panipat sobre el poderoso ejército de Ibrahim Lodi, sultán de Delhi. Al año siguiente venció al Rana Sanga de Mewar (Udaipur), victoria que lo convirtió en el primer emperador mogol del norte de la India. Baber amplió sus dominios a expensas de los rajputas (la otra gran potencia indostánica) y estableció su capital en Agra. Siguiendo la tradición de su linaje, cultivó las aficiones literarias con notables resultados artísticos en la poesía (cuyo ejemplo más representativo es el Diwan, que reúne gran número de composiciones en las lenguas turca y persa) y en la prosa: las Baber Nama o Memorias de Baber, una de las culminaciones de la literatura en turco chagatai, fueron elaboradas por su nieto Akbar a partir de su diario.

Fundador y primer emperador del Imperio mogol de la India, Babur era descendiente de Tamerlán por línea paterna y de Gengis Kan por línea materna. A comienzos del siglo XVI Samarcanda, la espléndida capital de sus antepasados, estaba ocupada por dinastías no timúridas, mientras que Babur (o Baber, apelativo que significa el Tigre en árabe) gobernaba el pequeño principado de Fergana, territorio perteneciente en la actualidad a Uzbekistán. Desde su principado intentó en varias ocasiones reconquistar el imperio de sus antecesores, pero nunca llegó a conseguirlo de forma permanente, por lo que empezó a poner sus ambiciones en la conquista de la India, una tierra muy atractiva para él.
Tanto Babur como otros príncipes de su familia poseían una refinada educación, pero tenían también una sólida formación como guerreros. Muchos de ellos pasaban la mayor parte de sus vidas entre batallas, hasta el momento en que conseguían un reino estable. Babur, antes de fundar su imperio en la India, vivió en algunos períodos de su vida como un verdadero "príncipe asiático", rodeado de lujo y refinamiento, mientras que en otros se mantuvo ocupado en campañas militares, durmiendo en tiendas de lona. En 1526 consiguió el triunfo en la batalla de Panipat, librada contra el gran ejército del sultán de Delhi, Ibrahim Lodi, y se hizo por fin con el trono de Delhi, fundando el Imperio del Gran Mogol, del que fue el primer emperador aunque por un periodo de sólo cuatro años.
La exquisita educación recibida en la corte persa había proporcionado a Babur una cultura considerable y conocimientos en materias muy diversas. Además de entender acerca de las artes de la guerra, tenía nociones de poesía, pintura y caligrafía, ciencias naturales, ingeniería y arquitectura. Babur escribió un diario en el que narró los hechos de su vida y también sus ideas, proyectos y sentimientos. En este diario, escrito en turco, especificaba su concepción sobre cómo debía vivir un príncipe, en un mundo perfecto en el que todo debía emular al paraíso. Este mundo imaginado intentó construirlo en la India, evocando también todo lo que había conocido en la corte persa.
En el libro de sus memorias incluyó también varios dibujos de plantas y animales realizados con gran realismo y minuciosidad; en ellos se refleja su agudo sentido de la observación y su amor por la naturaleza. El diario de Babur, tan cuidadosamente elaborado, constituyó una importante fuente de inspiración para sus descendientes. Todos ellos fueron grandes aficionados a rememorar la historia familiar; en ciertas ocasiones copiaron directamente algunos de los gestos o costumbres de Babur y también siguieron su concepción acerca del gobierno, que para la época era manifiestamente liberal y laico.
Gran amante de los jardines, Babur practicó personalmente la jardinería con gran pasión. Hizo además alzar hermosos jardines en Kabul, y en Agra construyó el Rambagh, cuyo nombre originario era Aram Bagh, "jardín de reposo", iniciando así el tipo de jardín mogol; éste se inspira en el charbagh persa o jardín cuádruple, dividido en cuatro secciones por acequias. En el jardín de Agra las acequias son más estrechas que en los jardines mogoles posteriores, ya que se destinaban al riego más que constituir un elemento importante del diseño. Por su deseo de reposar entre sus flores, Babur fue enterrado en uno de los jardines que trazó en Kabul.


Cómo era y qué pasó con el fabuloso Trono del Pavo Real del imperio mogol de India.

Autor,BBC
Título del autor,Serie "Museo de objetos perdidos"
13 agosto 2017

Un día de marzo de 1739, a los residentes de Delhi los despertó un ejército invasor que estaba entrando a la ciudad.
Nader Sah, el dirigente de Persia, había vencido al emperador mogol Muhammad Shâh en la batalla de Karnal en febrero.
Ahora quería reclamar su botín: la gran ciudad de Delhi, la capital del Imperio mogol.
Según escritos de la época, Nader Sah cabalgó hasta la plaza central Chandni Chowk, desenvainó su espada y la enarboló. Los soldados que lo acompañaban lo vitorearon, pues sabían qué pasaría después.
Esa espada levantada era la señal para desencadenar el infierno.
Durante 57 días, los hombres de Nader Sah saquearon, violaron y mataron a lo largo y ancho de Delhi.
Al final, una de las ciudades más ricas y vibrantes del mundo quedó hecha trizas.
Nader Sah no sólo destruyó la ciudad sino que se llevó con él el símbolo del gran Imperio mogol: el Trono del Pavo Real.

Rodeado de vacío

El trono había sido sinónimo del poder y la opulencia de los mogoles.
Después de que el sha de Persia se lo robó, desapareció, dejando sólo la memoria de su pérdida.

Sólo queda un vacío donde solía estar el espectacular trono.


"Cuando entras en ese salón de mármol es un momento muy conmovedor: estás rodeado de vacío", dice la historiadora de arte de la Universidad de Edimburgo Yuthika Sharma.
"Lo único que te guía es tu imaginación, que te dice cómo ese trono habría ocupado ese espacio y todas las magníficas telas que colgaban a su alrededor y las esferas de oro que lo enmarcaban".
Constructores de maravillas.

Los mogoles eran una dinastía musulmana con raíces en Asia central. Rigieron en gran parte de lo que hoy en día es Pakistán y el norte de India durante 300 años, hasta que el último emperador mogol fue exiliado a Birmania por los británicos.
Los mogoles eran extraordinarios arquitectos. En su época se construyeron algunos de los monumentos más conocidos del sur de Asia, como el Fuerte Rojo de Delhi, la Badshahi Masjid o "mezquita del Emperador" en Lahore y, por supuesto, el incomparable Taj Mahal (Corona de los palacios) en Agra.
El emperador que construyó el Taj Mahal en el siglo XVII fue Sha Jahan, el quinto monarca mogol, quien presidió el imperio durante uno de sus períodos más exitosos.

"Era un emperador muy ambicioso, que quería proyectar su visión en sus creaciones", señala Sharma.

Un trono como ningún otro.

Para celebrar su reinado, Sha Jahan creó una nueva capital cuyo nombre le hacía honor: Shahjahanabad, que hoy en día sigue siendo el nombre de la antigua Delhi amurallada.
Sha Jahan quiso además un trono especial.
Una de las descripciones contemporáneas de la creación de tal trono es la de Abdul Hamid Lahori (d. 1654) quien en Padshahnama, la crónica del Emperador escrita como la historia visual oficial del Sha Jahan, escribió:
El Sha Jahan en su Trono del Pavo Real. Los tronos mogol no eran como los europeos: eran grandes plataformas cubiertas en las que el emperador se reclinaba en cojines.

"Durante el transcurso de largos años, cuantiosas joyas de valor se habían acumulado en el tesoro real, cada una de las cuales bien podía ser una lágrima de Venus o un rizo del Sol.

Al asumir el emperador se le ocurrió, siguiendo el consejo de varones prudentes, que la adquisición de tales valiosas joyas y la acumulación de tan raros diamantes podía brindar un único servicio, el de adornar el trono del imperio.

En consecuencia, ordenó que, además de las joyas de la joyería imperial, rubíes, granates, diamantes, ricas perlas y esmeraldas, todo pesando 230 kg, debían ser llevados a la inspección del emperador y entregados a Bebadal Khan, el superintendente del departamento de orfebrería.

También debería dársele 1.150 kg de oro puro.

...y varias veces. Esta hermosa versión es de Ghulam Ali Khan.

El fabuloso trono ha sido imaginado una...

El trono iba a ser de 3 metros de longitud, 2,5 metros de ancho y 5 de altura, y se iba a confeccionar con las joyas antes mencionadas.
El exterior del baldaquín iba a ser esmaltado con gemas ocasionales, el interior iba a ser confeccionado con rubíes, granates y otras joyas e iba a apoyarse en 12 columnas de esmeraldas.
En la parte superior de cada columna tenía que haber dos pavos reales, profusamente cubiertos con gemas y, entre cada uno, un árbol hecho con rubíes y diamantes, esmeraldas y perlas".

"Era un encargo muy importante y quería que superara a todos los tronos que hubieran existido antes de ese, para proyectar una gran imagen del imperio mogol", explica Sharma.

El 12 de marzo de 1635, el emperador Sha Jahan ascendió por primera vez al recién terminado Trono del Pavo Real.

Había tomado 7 años completarlo.

El joyero y viajero francés Jean Baptiste Tavernier tuvo la oportunidad de examinarlo de cerca y confirmó la descripción del cronista de la corte.

,El emperador mogol Alam II sentado en el Trono del Pavo Real. El trono original ya no estaba para cuando se pintó esta imagen así que se trata de una réplica o de un retrato de memoria de lo que se perdió. (alrededor de 1800)


Admiró las gemas, entre ellas una que era como una gota dorada, pesaba unos 200 gramos y estaba suspendida de un gran rubí en el pecho de un pavo real.
"Pero lo más preciado en mi opinión de este magnífico trono -escribió Tavernier- son las doce columnas que sostienen el dosel, rodeadas de bellas hileras de perlas, redondas y de gran calidad, que pesan de 24 a 40 gramos".

Sin embargo, la joya más grande en el trono debía ser el emperador mismo, como decía un poético verso tallado en el trono:

"De qué sirven las joyas y el oro, que el mar y la mina crean, más que para adornar este trono. Esencialmente, estas joyas no son importantes, lo es Sha Jahan. Si él no estuviera sentado en el trono, éste carecería de significado".

Un magnífico lugar para un trono magnífico.

Mármol blanco, flores rojas, hojas verdes en las paredes y pilares del Diwan-e-Khas.


Su lugar en los dos palacios-fortaleza de Delhi y Agra era por lo general en el salón de la audiencia privada conocido como Diwan-I-Khas, aunque también se usaba en la sala de audiencia pública conocida como Diwan-i-Am cuando venía más gente.
Y ese Diwan-I-Khas, aunque está ubicado adentro de un exclusivo complejo palaciego, fue diseñado de tal manera que le diera al público que estaba afuera del Fuerte Rojo la oportunidad de ver a su emperador.

"No era que los súbditos pudieran entrar al palacio, pero podían verlo", explica el historiador de la Universidad de Columbia Manan Ahmed.

"Se podían ver. El emperador podía ver al mendigo caminando con su perro y su tazón de mendigar allá a lo lejos en las calles de la ciudad, pero el mendigo también podía ver al emperador".

De India a Persia

Un siglo después de que Sha Jahan se recostara en su legendario trono por primera vez, el antes próspero imperio mogol cayó en picada.
Cuando Nader Sah invadió la India mogol, Anand Ram Makhulis, uno de los cortesanos del emperador de ese momento, describió los eventos diciendo:

"Aquí y allá había alguna oposición, pero en la mayoría de los lugares las personas eran masacradas. Los persas pusieron sus manos violentas en todo y en todos. Durante mucho tiempo, las calles quedaron sembradas de cadáveres, como los caminos de un jardín con hojas y flores muertas. La ciudad quedó reducida a cenizas".
Nader Sah en el Trono del Pavo Real, rodeado de sus séquitos, después de llevárselo de Delhi.


El premio mayor fue el Trono del Pavo Real, pues significaba que había hecho suya la grandeza mogol.
Necesitó 7 elefantes para cargarlo durante el largo camino de vuelta a Persia.
En ocasiones, se reclinaba feliz en el que ahora era su trono. Sin embargo, aunque parecía quererlo tanto, el Trono del Pavo Real desapareció.

Qué pasó.
"La explicación más plausible es que lo fundieron y reconstituyeron su oro y piedras preciosas en armas y armaduras para Nader Sah", opina la historiadora Yuthika Sharma.
"Algunas de sus partes se convirtieron en objetos preciados y otras partes fueron reproducidas en pinturas", agrega el historiador Ahmed.

"Una pintura fascinante creada por el artista indio Muhammad Reza Hindi muestra a Nader Sah adornado con bellas joyas, una daga en su empuñadura, un cinturón y una espada, y todos estos son premios, trofeos de su saqueo de Delhi esencialmente", señala Sharma.

Diez años después de su gran triunfo en India, Nader Sah fue asesinado por sus propios oficiales y su reino se disolvió en la anarquía.
Los mogoles, por su parte, se aferraron al poder durante otro siglo hasta que fueron inexorablemente derribados por un nuevo agresor, el imperio británico.

martes, 14 de julio de 2020

Martín Caparrós.

Entrevista en  vía x.



Martín Caparrós: “Los pueblos originarios no son más víctimas que otros pobres del continente”
Andrés Gómez



Cruzando crónica y ensayo, el autor argentino ofrece una mirada actual a la región, sus tensiones y transformaciones, desde el DF mexicano a Buenos Aires, en su libro Ñamérica. A 50 años de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, Caparrós discrepa de su visión, y entrega un relato que explora más allá de los lugares comunes en torno a un continente de 400 millones de personas, que comparten el idioma y donde la mayoría vive en ciudades. El autor participará la próxima semana en el festival Puerto de Ideas Valparaíso.

El viaje comienza entre montañas verdes, en la región más maya de Guatemala. En una ciudad colonial de 500 años se levanta un mercado intrincado e inabarcable. Un sitio que “huele a cilantro y cebolla, a carne fresca y a pescado seco, a pollo frito y flores, al maíz de las tortillas sobre todo”, escribe Martín Caparrós. El cronista argentino camina entre mujeres que visten coloridos trajes tradicionales y venden gallos, verduras o tejidos, y miles de personas, muchos de ellos turistas. Sigue la recomendación de una guía: “Si quiere conocer el verdadero espíritu de América Latina vaya al mercado de Chichicastenango”. Lo curioso, piensa, es que el espíritu trabaja solo los jueves y domingos.

En mayo de 2018, Caparrós sintió la necesidad de ir en busca de ese espíritu. De rastrearlo. Quería saber qué es o al menos cómo es Latinoamérica, una región con más de 400 millones de personas que comparten el idioma, donde el 80 por ciento de la población vive en ciudades, es mayoritariamente mestiza, baila reggaeton y sigue el fútbol el fin de semana. La intención era explorar más allá de los lugares comunes que dibujan un territorio rural, exótico, indígena, una postal de guías de viaje: “La decisión tan clara de pensar América latina como el cliché de siempre”.

A 50 años de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, el autor de El hambre ofrece una nueva mirada sobre el continente, sus tensiones y transformaciones. Cruzando crónica y ensayo, Caparrós emprende un viaje por las grandes ciudades, desde el DF mexicano a Buenos Aires y desde Miami a El Alto boliviano, en busca de aquello que compartimos y que acaso nos identifica. El libro se titula Ñamérica, el nombre con que rebautiza a Latinoamérica en atención al español y el uso de la letra “ñ”. Ñamérica “es la América que habla esa letra”.

“Ñamérica siempre fue tierra de mitos”, dice. De acá proviene El canto general de Neruda y el realismo mágico de García Márquez, así como Las venas abiertas: un memorial de agravios donde había “malos macizamente malos y los buenos: los autóctonos que intentaban resistirse”.

Desde Madrid, donde vive, Caparrós dice que lo suyo no es una respuesta a Galeano, más bien “una actualización desde puntos de vista distintos y complementarios. El continente no es lo que Galeano contó, nuestras ciudades no son aquellas. Las venas funcionaba como una justificación histórica para acciones políticas de la época, y tuvo una eficacia fantástica. Pero nuestras sociedades han cambiado muchísimo. Las venas es un gran productor de respuestas, de certezas, y a mí me interesa mucho más un libro que plantea preguntas”.

El escritor pensaba visitar Chile en 2019, pero la pandemia frustró sus planes. El próximo fin de semana estará en Puerto de Ideas Valparaíso, con su libro recién editado.

El libro ofrece una mirada controversial sobre la conquista, no solo como una historia de abusadores contra víctimas inocentes...

La conquista fue muy brutal y produjo muchas víctimas, millones. Por distintas razones la población se redujo en 100 años a 10, 20 %, básicamente por las enfermedades que trajeron los conquistadores, pero también por masacres o explotación. Víctimas hubo. El error es que el hecho de que esas personas fueron víctimas nos lleve a suponer que eran buenísimos todos y vivían en una especie de paraíso original que la barbarie de los conquistadores arruinó. Cuando la verdad era todo lo contrario: los grandes estados americanos de la época eran tremendos: eran tiránicos, en el caso de los mexicanos, los aztecas, la cantidad de sacrificios humanos que hicieron, se comían literalmente a los niños crudos. Y esa razón explica que 500 andaluces desarrapados hayan conseguido apoderarse de ese estado imperial, simplemente porque había miles de personas que estaban dispuestas a agarrarse a lo primero que apareciera con tal de sacudirse esa tiranía. Entonces sí, son víctimas, pero últimamente la exaltación de la víctima alcanza para borrar cualquier otra pregunta, y eso está muy claro también en el libro de Galeano.


En América Latina, dice Caparrós, "somos una mezcla de sangres de procesos históricos precisos. Cualquier reivindicación de pureza de sangre está fuera de foco con nuestra historia".

Ud. no es partidario del término y de las políticas en torno a los “pueblos originarios”. ¿Por qué?

Porque no estoy a favor de dividir a las personas según su origen, en ningún caso. Estoy igualmente en contra de que se maltrate a alguien porque viene de Africa o se trate mejor a alguien porque lleva más tiempo en un territorio. Si fuera así, si estuviera a favor, estaría a favor en España de Vox, que dice que los verdaderos españoles son los que llevan acá 500 años y en cambio los árabes o los sudacas que venimos últimamente no tenemos derecho porque llegamos tarde. La base es la misma; la gran diferencia es que los llamados pueblos originarios fueron víctimas. Entonces eso parece legitimarlos, pero no son más víctimas que otros pobres ñamericanos que no pertenecen a ninguna etnia precisa y fueron tan maltratados como ellos. No creo que tenga más derecho un pobre de un pueblo originario que un pobre que no se sabe de dónde viene.

¿Y hoy los pobres no indígenas son menos favorecidos?

Sin ninguna duda. Yo empecé a entender esto hace más de 15 años. Recorría la Argentina para un libro que escribí, El interior, y me impresionó mucho cómo en el nordeste argentino cada vez más gente se reivindicaba un pasado indígena porque eso le permitía acceder a una serie de beneficios, créditos y subsidios que los no indígenas no tenían. El no indígena era igual, vivía en la casa de al lado, y por no pertenecer a cierta estirpe la pasaba mucho peor. Me pareció que era una ruptura de cualquier código de solidaridad de clase y de intento colectivo de mejorar las cosas.

En el libro observa que cierto progresismo se comporta de manera conservadora con los pueblos originarios: lamenta que la modernización afecte sus costumbres.

La gente que está por cierto progreso o cambio reivindica que haya sectores que no cambien, gente a la que no le parecía bien que las mujeres que no puedan votar, que era un tradición de nuestras sociedades de hace siglos y que afortunadamente hemos roto con ellas. Entonces por qué en otras culturas tenemos que conservar tradiciones y no podemos mejorarlas, cambiarlas, convertirlas en otra cosa. Es un poco paternalista. Yo creo que lo que hay que hacer es que dentro de lo posible todos tengamos las mismas oportunidades y que cada uno pueda elegir cómo vivir y no vivir enclaustrado en su pasado.

“Ñamérica se mueve; siempre se ha movido”, escribe. ¿Es un continente de migrantes?


Todos somos migrantes. En Latinoamérica es muy claro. Acá (en Europa), unos vinieron de Africa hace 100 mil años, y después los celtas, los fenicios, los romanos, los griegos, en fin, todos fueron armando una mezcla. En nuestra caso el continente se formó de cuatro olas muy precisas. La primera, hace 20 mil años, vino de Asia por el estrecho de Bering, cruzó por Alaska y se repartió. Después el paso se cerró y durante miles de años no hubo más nadie. Y en el 1500 llegaron los españoles, en los siglos XVII y XVIII trajeron por la fuerza a africanos para hacerlos trabajar como esclavos; a fines del XIX y XX, al sur del continente llegó una gran cantidad de inmigrantes europeos pobres. Y entre esas cuatro olas se armó lo que es ahora Ñamérica. Hay muy poca gente que no responda a alguna de ellas y que no se haya ido mezclando. Me parece un argumento contra las políticas de pureza de sangre: somos una mezcla de sangres de procesos históricos precisos. Cualquier reivindicación de pureza de sangre está fuera de foco con nuestra historia.

¿Reconoce rasgos comunes o cada país remarca diferencias?

Llevamos 200 años haciendo todo lo posible por desunirnos, eso es la creación de las patrias: cada una debe postular que es radicalmente distinta de la de al lado, aunque toda verosimilitud parezca negarlo. Los países se crearon porque ciertas elites locales necesitaban reafirmar su derecho sobre un determinado territorio. Pero tenemos cosas en común. Que podamos hablar el mismo idioma es decisivo, no sucede en ningún otro lugar del mundo. Somos 20 países que hablan un mismo idioma, la India es un solo país que habla 20 idiomas. Y un dato es que durante el siglo XX, durante el cual la mayor parte de los países se metieron en guerras terribles entre ellos -Europa destrozada, Africa, Asia-, no hubo guerras dentro de América Latina: el continente más violento del mundo no tuvo guerras. Hubo una entre Bolivia y Paraguay, una cosa ínfima si lo comparas con los millones de muertos de Europa. Algo debe haber quedado que hace que nos tiramos puyas y piucas y afrentas, pero no nos peleamos.

Estuvimos al borde en algún momento

Sí, pero sabes, en mi barrio eso se llama agarrame que lo mato. Es eso de la pelea en el bar que dice agarrame que lo mato. Lo que estás buscando es que te agarren, no matarlo. La guerra entre Chile y Argentina el 79 fue un clásico caso de agarrame que lo mato.

No hubo guerra externa pero tuvimos violencia política

En términos de violencia pública, está claro que Ñamérica fue con mucha diferencia la región más pacífica del siglo pasado. Incluso contando la represión de nuestras dictaduras que fue tremenda, no se acerca ni lejísimo a lo que pasó en otros lugares. En Europa, fuente de razón y conocimiento, en cada uno de los países hubo 10 o 100 veces más asesinados por el Estado que en Chile, en Argentina o en Uruguay. Aquí mismo en España, hubo medio millón y siguen desenterrando fosas, para no hablar de Stalin en Rusia, Hitler o Mussolini . Lo nuestro fue gravísimo pero cuantitativamente muy inferior. Lo que pasa es que después vino lo que yo llamo la privatización de la violencia: ya en los 80 y 90 una serie de empresarios querían hacer lo que hicieron siempre los ricos ñamericanos, que es extraer y exportar materia prima y que dada la particular condición de esa materia prima necesitaban rodearse de un grupo armado para defender sus operaciones comerciales.
 Lo que comenzó en Colombia con Pablo Escobar y compañía sí produjo un aumento muy fuerte de la violencia privada: gente que quería hacer negocios necesitaba la violencia para llevar adelante su negocio. Esa violencia se desbordó y se armó una espiral muy fuerte. Hay seis países de la región que tienen una tasa de homicidios cada 100 mil personas disparada, excepcional: México, el norte de Centroamérica, Venezuela, y Colombia cada vez menos. Pero hay 15 países donde la tasa de homicidios es parecida a la media mundial, un poco más, un poco menos, o sea, no son especialmente violentos, tampoco son especialmente seguros.


¿La desigualdad es otro rasgo común?

Es un tema decisivo, se suele subrayar que es la región más desigual del mundo, no es la más pobre pero sí es la que tiene la mayor distancia entre los más pobres y los más ricos. Yo digo que Ñamérica es desigual porque puede, justamente por eso de que los ricos siempre se han dedicado a extraer y exportar, se llame soja, cobre, café, azúcar, cocaína o vino, sigue siendo lo básico de nuestras economías. Los ricos no necesitan mucha mano de obra y cada vez menos, y tampoco necesitan que los pobres consuman, porque su mercado es externo. Entonces los ricos no necesitan a los pobres para trabajar ni para consumir: no los necesitan para nada. Por eso los tienen como los tienen, lo único que necesitan es un Estado que los contenga más o menos, que les de alguna dádiva o que los reprima cuando ya no hay más vuelta.

En estos últimos años hemos tenido estallidos sociales en la región, ¿cómo los vio usted?

Viene sucediendo esporádica y espasmódicamente en la región desde hace años. En general hay un hartazgo con la situación tal cual es pero no hay una idea de qué se podría construir a cambio. Muchas veces esas reacciones se quedan en eso, no saben qué concluir a partir de ellas. El contraejemplo es el caso de Chile, donde el estallido de algún modo produjo algo: votaron una nueva Constitución. Pero Chile tiene muchos problemas para mí porque me falta. Tenía un pasaje de avión para volar a Santiago desde Buenos Aires el 22 de marzo del año pasado y tuve que volver corriendo a casa en el siguiente avión. Yo quería trabajar esta idea de la nueva clase media latinoamericana. Me parecía que Chile es un buen lugar para hacerlo.

¿Qué le interesa en torno a la nueva clase media?

Me parece que hay cambios, pero que la definición es un poco demagógica. Lo que hubo en los primeros 15 años de este siglo fue una mejora en las condiciones de muchas personas que vivían muy mal y empezaron a vivir un poco mejor. Básicamente hubo una cantidad significativa de personas que salieron de la línea de la pobreza y comenzaron a ganar un poco y se pusieron sobre esa línea. Ahí comenzó a hablarse de una nueva clase media y ahí está la falacia: queda bien hablar de clase media, es aspiracional, pero la clase media es otra cosa. Lo que hubo fue una cantidad de personas que consiguieron en el mejor de los casos tener un empleo fijo, cierta garantía de que comerían hasta fin de mes y la posibilidad de mandar a los hijos a la escuela. 
Eso no es clase media: eso es lo que siempre se llamó clase trabajadora. Lo que pasa es la clase trabajadora solía ser la primera franja de la pirámide, pero como ahora hay una primera franja muy gorda de marginalidad, parece que la clase trabajadora ahora estuviera en el medio. Pero no tiene nada que ver con lo que tradicionalmente se llamó clase media, ni por estabilidad, ni por recursos, ni por acceso.

Con todo, ¿el continente está mejor o peor que hace 50 años?

Es una situación paradójica. En términos concretos, muchas personas están mejor: la esperanza de vida aumentó mucho en los últimos 50 años, hay más escolarización, Argentina está peor, pero Colombia, México, Chile parecen mejor. Pero mejor no quiere decir bien. Por lo menos hace 50 años estaba la expectativa de que había una forma o un proyecto que podría superar todo esto, después no lo supimos hacer o no era tan cierto, pero las sociedades que querían apuntar hacia algún lado sabían más o menos cuál era la dirección. En cambio ahora no sabemos hacia dónde ir, no tenemos meta en ese sentido, cosa que no es privativa de Ñamérica. 
No vemos el futuro como promesa sino como amenaza: nos persigue el medio ambiente, la demografía, la inteligencia artificial. No vemos el futuro como promesa porque no la hemos construido aún. Hay épocas en que las sociedades tienen modelos que quieren poner en marcha y lo consiguen. La ilustración en el siglo XVIII logró que no hubiera más monarcas absolutos ni tiranías religiosas; lo fueron construyendo y al final se consolidó. Ahora vivimos menos mal, pero sin un camino claro.

‘Ñamérica’. Martín Caparrós.  2021. 674 páginas. 



Martín Caparrós.



(Buenos Aires, 29 de mayo de 1957) es un periodista y escritor argentino.

Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y comenzó su carrera en el diario Noticias en 1973 —entonces dirigido por Miguel Bonasso—, en la sección policial, a cargo de Rodolfo Walsh.​ A partir de 1974 colaboró con la revista Goles hasta 1976.​ Durante la última dictadura militar argentina, abandonó el país y se exilió en Europa. Allí se licenció en Historia en la Universidad de París y más tarde vivió en Madrid, hasta 1983.​ En la capital española comenzó a escribir su primera novela, se dedicó a hacer traducciones y colaboró en el diario El País y con algunos medios franceses.

Tras el retorno de la democracia a la Argentina, regresó a Buenos Aires, donde trabajó en la sección cultural del diario Tiempo Argentino y en 1984 comenzó a colaborar en la Radio Belgrano, donde fue conductor, junto con Jorge Dorio, del exitoso Sueños de una noche de Belgrano.​ Regresó a España a trabajar como corresponsal de esa radio durante 1985 y 1986.​ Al año siguiente retornó a Argentina como editor de la revista El Porteño .En 1987 participó en la creación del diario Página/12 junto a Jorge Lanata, su primer director periodístico, y al siguiente, con Jorge Dorio, trabajó en el programa televisivo El monitor argentino y fundó la revista Babel, que dirigió.

A partir de 1991 comenzó a publicar sus relatos de viajes en la revista mensual Página/30, de la que más tarde fue jefe de Redacción, bajo el título Crónicas de fin de siglo, distinguidas con el Premio de Periodismo Rey de España. Además escribió la letra de Zamba sin, con música de Gabriel Senanes.Entre sus numerosas novelas se destacan Los Living, Echeverría y la que el propio autor considera su obra más signficativa: La Historia. Sus crónicas, Larga Distancia y La Voluntad. Una historia de los movimientos revolucionarios en la Argentina, han sido traducidas a veinte idiomas y han ganado varios premios internacionales. Ha publicado ediciones críticas de dos textos de Voltaire —El ingenuo y Filosofía de la historia—, del Plan revolucionario de operaciones de Mariano Moreno y también una traducción en verso de Romeo y Julieta, de William Shakespeare. Además, ha publicado textos en medios de América y Estados Unidos. El 16 de noviembre de 2017 fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Actualmente vive en España y publica sus columnas en los diarios El País y The New York Times.


Sirvientas y Amas: Dinámicas de Poder.























































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