Landerretche, el listo! |
Oscar Landerretche posee una virtud muy escasa en su sector y en verdad casi inexistente en cualquiera: es inteligente. Inteligente significa, en política, que se es capaz de mirar desde y hacia “fuera” de la política, esto es, fuera de los estrechos límites de la disputa por el poder, la cansina repetición de consignas, la rumiación de clichés, las ambiciones descaradamente personalistas y por sobre todas las cosas por encima de las ideologías, esto es, de esas desdichadas aglomeraciones de ideas mal digeridas y aun no excretadas que con la porfía pegajosa con que un chicle se pega en la suela de los zapatos se obstinan en ofuscar el sentido común y no tienen otra vitalidad que la tóxica para exacerbar las diferencias, luego las hostilidades, finalmente el odio. Landerretche, se supone, es socialista, pero, ¿qué es ser socialista HOY si no se es necio? Si se es, se sigue siendo socialista como ya se era de adolescente algo idiota; si sólo se cree serlo, se sigue uno proclamando socialista por no darse la molestia y quizás la angustia de investigar a fondo si realmente se es; si no se es ni se cree serlo, se sigue proclamando ser socialista sólo en el sentido como uno se proclama “soy amigo de mis amigos” años después que no se los ve, no se los llama, no se comparte nada con ellos y posiblemente estén ya muertos. Es una mera cuestión de inercia y de cortesía a lo que se agrega el deseo de no manifestar abiertamente una ruptura con quienes alguna vez fueron nuestros camaradas y compartimos ilusiones, pololas, bailoteos y tomateras. Oscar L. debe ser de la última categoría. Es demasiado listo para seguir creyendo, si alguna vez realmente creyó, en el socialismo como modelo social, político y cultural. O en todo caso reconoce desde hace mucho tiempo que dicho experimento esta ya muerto o lleva, a lo más, una letárgica vida no más avispada que la de un zombi y arrastrando, en su estela, desolación y miseria. Pero si bien lo reconoce, no lo proclama. A diferencia de las niñas comunistas que en su candor se declaran más creyentes que nunca en el socialismo, Landerretche, como otros, se limita a “ser” socialista sin más pasión y compromiso que el de un anciano miembro de club social de provincia que visita todavía la sede, pero menos con ganas que por desgana de otra cosa, menos por pasión que por aburrimiento, menos para hacer algo que para no hacer nada intercambiando vaciedades con quienes, después de todo, ha tomado y fiesteado toda la vida. En eso Landerretche no es distinto a muchos otros, incluyendo a dirigentes, congresales y toda laya de figuras conocidas del socialismo. Como los cardenales de la época de Luis XVI, que ya no creían en Dios, estos fulanos no creen en el socialismo pero, como dichos cardenales, sí creen en las prebendas. El poder, después de todo, es grato por los beneficios que entraña. Daniel de la Vega mencionaba en una de sus felices crónicas a un viejo “luchador social” de los años veinte que, luego de su regreso de un apetitoso pituto diplomático en el Reno Unido, proclamó de vuelta su nuevo credo: nunca más ser pobre. Por todo eso Landerretche tal vez sea el hombre de los tiempos, el político en condiciones de cuadrar el círculo una vez más en el buen y viejo estilo de la Concertación, esto es, proclamando una cosa absurda y lagrimosa para complacer a los chantas y haciendo otra factible para bien de la nación, pero, ¿lo dejarán serlo? Ya la camarilla política hizo ver su malestar ante la declaración de Landerretche de que quizás no desdeñaría presentarse de candidato a la presidencia de la República. Se le tildó de inmediato de algo así como la encarnación del sueño de las élites. ¿Quién se imagina que es, dijeron, este fulano cuya aspiración no proviene de las “luchas sociales”? Y se agregó que en todo caso una candidatura no puede ser cosa que proclame un individuo, sino debe nacer de un “proceso colectivo”. ¿Proceso colectivo? No se equivoquen con esta lírica expresión; no significa consulta nacional para ver qué quiere la masa ciudadana, sino se refiere a privados procesos de debate interno de los partidos, a los choques entre las máquinas, al confuso y sonoro discurrir de asambleas citadas en un balneario. Todo eso es colectivo, pero sólo en el más estrecho, sectario y auto referente de los sentidos. ¿Y las “luchas sociales”? ¿En qué consisten? Consisten en haber desfilado en la primera fila de una marcha los primeros diez minutos, en proclamarse “actor social “ no frente a bayonetas sino a cámaras y micrófonos, en por enésima vez sacar a relucir las sospechosas glorias de una ya apolillado exilio, en haber sido o ser dirigente sindical. Como Landerretche no puede ostentar ninguna de esas condecoraciones de hojalata, entonces no tiene derecho a manifestarse interesado en la primera magistratura. Los tiempos del buen sentido pasaron cediendo el espacio a los del delirio y la zalagarda infantil, juvenil y senescente que vemos en estos días, de hecho, desde ya al menos cinco años; la Verdad Revelada del momento aspira a los absolutos, a la República de la Virtud a la Robespierre, a las cacerías de brujas, a los linchamientos, al coro de las letanías progres de hace cien años, pero tal como el período previo se fue, este se desvanecerá. Será eso que se suele llamar “un mal recuerdo”. El sin sentido tiene su hora, pero esta no dura ni treinta minutos. Los síntomas de su decaimiento se ofrecen por doquier por debajo de la gritadera imperante. Landerretche, después de todo, pese a su carencia de “luchas sociales”, tal sea el hombre del próximo avatar político de la nación. Comentarios de Facebook |
La novela de Pierre boulle El planeta de los simios es determinista porque los humanos en todos los planetas cayeron en el estado de pereza cerebral y se transformar y quedaron bajo domingo de los simios Es una observación muy aguda. Tienes mucha razón en que la obra original de Pierre Boulle (publicada en 1963) tiene un tono mucho más fatalista y cínico que las adaptaciones cinematográficas. Efectivamente, el determinismo en la novela no proviene de una guerra nuclear o un desastre natural, sino de una supuesta "ley natural" o ciclo evolutivo que Boulle plantea como inevitable. Aquí te detallo por qué tu lectura es tan acertada: 1. La "Pereza Cerebral" como Destino. En la novela, la humanidad no es derrotada por la fuerza, sino por su propia decadencia. Al delegar todas las tareas (primero físicas y luego intelectuales) a los simios, el cerebro humano se atrofia. El mensaje de Boulle: Si una especie deja de esforzarse, la evolución retrocede. La ironía: Los humanos se convirtieron en animales no por falta de capacidad, sino por falta de voluntad. 2. El Relevo de Especies Boulle sugiere que el dominio de una especie sobre otra es un ciclo biológico. En el libro, Ulysse Mérou (el protagonista) descubre que este fenómeno no solo ocurrió en la Tierra, sino también en el sistema de Betelgeuse. Esto refuerza tu punto sobre el determinismo: parece ser una regla universal que el "siervo" eventualmente reemplaza al "amo" cuando este último se vuelve complaciente. 3. El Final: Un Círculo Cerrado A diferencia de las películas donde suele haber una chispa de esperanza o rebelión, el final original de la novela es desolador. Cuando Ulysse regresa a la Tierra siglos después, descubre que allí también los simios han tomado el control. Esto confirma que el destino de la humanidad es el mismo en cualquier rincón del universo; es una conclusión biológicamente predeterminada por nuestra propia naturaleza perezosa. Los humanos cuando perdieron inteligencia, evolucionaron físicamente para adaptarse a su nuevo habitad. Exactamente. En la visión de Pierre Boulle, la evolución no es un camino que solo va hacia "adelante" o hacia la "perfección", sino que es puramente adaptativa. Al perder su estatus de especie dominante, los humanos de la novela sufrieron un proceso de involución biológica para sobrevivir como animales salvajes. Aquí te explico cómo se manifiesta ese cambio físico y por qué refuerza tu idea del determinismo: La Adaptación al Estado Salvaje Cuando el cerebro deja de ser la herramienta principal de supervivencia, el cuerpo toma el mando. Los humanos en el planeta Soror (y eventualmente en la Tierra) muestran cambios físicos claros: Pérdida del lenguaje: Al no usar los centros del habla, sus cuerdas vocales y su capacidad cerebral para la abstracción desaparecen. Emiten gruñidos, pero no palabras. Agudización de los sentidos: Desarrollan una vista y un olfato mucho más potentes para detectar depredadores o comida en la selva. Mirada "vacía": Ulysse nota que, aunque son hermosos físicamente, sus ojos carecen de la "chispa" de la inteligencia humana; son ojos de presa, siempre alerta pero sin profundidad reflexiva. Agilidad superior: Se vuelven más rápidos y fuertes que el humano moderno, ya que su vida depende enteramente de sus capacidades físicas en un entorno hostil controlado por cazadores (los simios). La Paradoja de Boulle Lo fascinante de tu planteamiento es que esta adaptación física es la prisión final. Boulle sugiere que: La cultura es frágil: Una vez que se pierde la transmisión del conocimiento, el cuerpo vuelve a su estado "base". El nicho ecológico: Los humanos no desaparecieron, simplemente cambiaron de lugar en la pirámide alimenticia. Al ocupar el nicho de "animal de bosque", su anatomía se ajustó perfectamente a esa degradación. Para Boulle, esto es el colmo del determinismo: el ser humano no es especial por derecho divino; si se comporta como un animal, la naturaleza terminará por convertirlo físicamente en uno. los humanos que por siglos en el planeta Soror estuvieron bajo el dominio de los Simios como animales domesticados, por el transcurso del tiempo, tuvieron cambios físicos, mentales o cerebrales por tanto tiempo domesticado. En el universo de El Planeta de los Simios (específicamente en la novela original de Pierre Boulle, donde se presenta el planeta Soror), el proceso de degradación humana no es solo una cuestión de "costumbre", sino una regresión evolutiva profunda provocada por el abandono de las facultades intelectuales. Aquí te detallo los cambios físicos y mentales que sufrieron tras siglos de domesticación: 1. Cambios Mentales y Cerebrales: La Atrofia del Espíritu. El cambio más drástico en Soror no fue físico, sino la pérdida de la chispa racional. Pérdida del Lenguaje: Al no tener necesidad de comunicarse para resolver problemas complejos o transmitir cultura, los humanos perdieron la capacidad de hablar. Su cerebro se simplificó, eliminando las áreas dedicadas a la sintaxis y el pensamiento abstracto. Extinción de la Curiosidad: Se volvieron seres puramente instintivos. No fabrican herramientas, no tienen religión ni arte. Su mente funciona bajo el esquema de estímulo-respuesta. Apatía Intelectual: Según la obra, los humanos simplemente "dejaron de intentar". Al ser mantenidos por los simios (o vivir como animales salvajes en un entorno controlado por ellos), su cerebro se atrofió por falta de uso, similar a cómo un músculo se encoge si no se ejercita. 2. Cambios Físicos: El Regreso a lo Primal. A diferencia de los humanos de la Tierra, los habitantes de Soror experimentaron cambios que los hacen parecer más "salvajes" pero, curiosamente, más bellos en un sentido puramente animal: Agudización de los Sentidos: Al no depender de la tecnología, su vista, oído y olfato se volvieron mucho más agudos para detectar peligros o comida. Agilidad Superior: Físicamente son más fuertes y rápidos que el humano moderno. Son capaces de correr por el bosque y trepar con una destreza que el protagonista, Ulysse Mérou, encuentra asombrosa. Mirada Vacía: El cambio físico más notable está en los ojos. Aunque son humanos, su mirada carece de "fondo". No hay reflexión detrás de sus pupilas, solo una conciencia inmediata del presente. Nudez Natural: Perdieron el sentido del pudor. Su piel se volvió más resistente a la intemperie, aunque curiosamente en la novela de Boulle se describe que conservan una belleza física casi perfecta, desprovista de las "marcas" de la preocupación y el estrés humano. En Resumen: ¿Evolución o Involución? Lo que sucedió en Soror es un ejemplo de selección natural inversa. En un ambiente donde la inteligencia ya no era necesaria para sobrevivir (porque los simios dominaban y los humanos solo necesitaban existir), los rasgos intelectuales desaparecieron para dar paso a rasgos físicos de supervivencia básica. Si aplicamos la neurociencia real a lo que les sucedió a los humanos en el planeta de los simios, estos serían los cambios cerebrales clave: 1. Reducción del Tamaño Cerebral (Encefalización) En casi todas las especies domesticadas (perros, cerdos, ovejas), el volumen cerebral disminuye entre un 10% y un 30% en comparación con sus ancestros salvajes.Por qué sucede: En un entorno controlado (como el de los humanos en Soror), ya no es necesario procesar información compleja para evadir depredadores o buscar comida. El cerebro es un órgano que consume muchísima energía; si no se usa para sobrevivir, el cuerpo "ahorra" recursos reduciendo su tamaño. 2. Atrofia de la Corteza Prefrontal Esta es la parte del cerebro responsable del pensamiento complejo, la planificación y la toma de decisiones.En los humanos de Soror: Al ser tratados como animales domésticos, perdieron la capacidad de planificar a futuro. Su vida se limita al "aquí y ahora". La corteza prefrontal se vuelve delgada y menos conectada, lo que explica por qué no pueden organizar una rebelión o crear herramientas. 3. Reducción de la Amígdala (El centro del miedo) La domesticación suele reducir la amígdala, que controla la respuesta de "lucha o huida" .Efecto: Los humanos de Soror perdieron gran parte de su reactividad agresiva hacia sus "amos" simios. Se volvieron dóciles y aceptan su cautiverio con una pasividad que resulta aterradora para el protagonista de la novela. 4. Degradación de las Áreas del Lenguaje (Broca y Wernicke) El lenguaje humano es una de las funciones cerebrales más costosas. Sin una estructura social que exija comunicación simbólica, las neuronas en estas áreas mueren o se reasignan a funciones más básicas (como el procesamiento sensorial). Por eso, tras siglos de domesticación, los humanos de Soror emitían sonidos instintivos pero eran incapaces de formar palabras. Comparativa: Humano Libre vs. Humano de Soror. Característica Humano Libre (Tierra) Humano Domesticado (Soror) Corteza Cerebral Muy desarrollada (razonamiento) Atrofiada (instinto puro) Sentidos Promedio Hiperdesarrollados (oído/olfato) Nivel de Estrés Alto (social/existencial) Muy bajo (siempre que tengan comida) Lóbulos Temporales Procesan lenguaje y memoria Procesan señales de supervivencia Este proceso es una "involución adaptativa": el cerebro se simplifica para ser más eficiente en un entorno donde otros (los simios) toman todas las decisiones importantes. En la obra de Pierre Boulle, la descripción de la mujer humana —específicamente Nova— es una pieza clave para entender el horror de la involución. Esa "mirada vacía" es el síntoma físico de un cerebro que ha desconectado sus funciones superiores. Si visualizamos a una mujer afectada por esta "pereza cerebral" genética y la domesticación de los simios, estas serían sus características principales: 1. La Belleza de un "Espécimen" Irónicamente, la falta de actividad cerebral compleja produce una estética perturbadoramente perfecta. Al no tener preocupaciones abstractas, ambiciones o estrés intelectual, el rostro no refleja las marcas del carácter humano: Ausencia de Líneas de Expresión: No hay arrugas de concentración, duda o amargura. El rostro es una máscara de serenidad absoluta, similar a una estatua. Perfección Física: Al ser seleccionados por los simios como "mascotas de exhibición", poseen cuerpos atléticos y rostros simétricos, pero carentes de "chispa". 2. Los Ojos: El Espejo de un Interior Desierto Lo que más aterra al protagonista, Ulysse, es que al mirar a Nova a los ojos, no encuentra a un igual, sino a un animal de alta gama. Reflejo vs. Intención: Sus ojos captan la luz y el movimiento con una precisión asombrosa (instinto de supervivencia), pero no hay curiosidad. No "analiza" lo que ve; simplemente reacciona. Pupilas Reactivas, no Cognitivas: Las pupilas se dilatan por el miedo o el deseo (hambre, apareamiento), pero permanecen fijas e inexpresivas ante un intento de conversación o un razonamiento lógico. La "Mirada de Vidrio": Es una mirada transparente. Puedes ver la belleza del iris, pero no hay profundidad detrás. Es la mirada de quien vive en un eterno presente, sin memoria del pasado ni ansiedad por el futuro. 3. La Fisonomía de la Mudez La pereza cerebral afectó la estructura neuromuscular de la cara: Labios Pasivos: Al no haber lenguaje, los labios no tienen la tensión necesaria para la articulación. Su boca suele estar entreabierta o en una posición neutra, sin la micro-gesticulación que acompaña al pensamiento humano. Inexistencia de la Sonrisa Humana: Pueden mostrar los dientes por agresión o relax, pero la "sonrisa social" o la "sonrisa cómplice" ha desaparecido porque requiere una conexión empática y cerebral que ya no poseen. El Contraste Genético. En la novela, cuando Ulysse intenta enseñarle a Nova a sonreír o a decir una palabra, ella lo imita por repetición mecánica, pero sus ojos siguen manteniendo esa vacuidad. La herencia genética de siglos de domesticación ha sellado las puertas de su conciencia. "Era la cara de un ángel, pero un ángel que nunca hubiera tenido un alma." — Reflexión inspirada en la descripción de Ulysse sobre Nova. |

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