Despertó, pero ¿quienes despertaron y se despertó de qué? |
Desde luego despertó la chusma saqueadora, los ciudadanos con instintos depredadores que aun no se habían avivado lo suficiente y sólo robaban a escondidas, tímidamente, una golosina de vez en cuando desde los estantes de los supermercados. Despertó el país que soñaba con la idea de que había un gobierno y acaba de percatarse de que no existe. Despertamos a la realidad de que la demolición de años, perpetrada por la izquierda, contra instituciones de todo tipo, contra ideas y valores, etc, surtió efecto y hoy en día, nadie es capaz de ponerle freno a la demolición. Despertamos a la evidencia de que las élites políticas y económicas se mueren de miedo y buscan hasta el fin abuenarse con el cocodrilo que las devorará. Y se despertó ante la evidencia de que la izquierda es de un modo o de otro, en la política o en la calle, en el gobierno o en la oposición, en las academias o en los colegios, en la Justicia o en la injusticia, una horda destructora sin otra motivación que su resentimiento, su poquedad intelectual y moral, su odio nacido de la bajeza, de la derrota personal, del fracaso, de ser poca cosa y odiar por tanto todo lo que los rodea y por eso de ellos el terrorista con una bomba en la mano sólo es el caso más extremo. Chile despertó del sueño a la pesadilla. Despertó, suponemos o esperamos, de la ilusión de que el Frente Amplio era una congregación de jóvenes idealistas que iban a cambiarle el rostro a la política pero que se revelan, ahora que despertamos, como una mera patota de mediocridades empapadas en clichés, rencores, lugares comunes, vanidad y esa arrogancia insoportable de los chantas que intentar elevarse de su condición dando saltitos y haciendo pinitos. Despertó, el país, del sueño de la “izquierda reciclada que ahora sería democrática, entendiendo el valor de las normas “burguesas” de civilidad, republicanismo, etc. Despertamos de la ilusión de que ya no éramos un país con una población media baja y baja más próxima al estado de barbarie que a la modernidad, salvo cuando esta última se asimila a digitar un teclado con las habilidades sicomotrices de un chimpancé. Se ha despertado de la fantasmagoría piadosa de que encaramos una generación juvenil interesada en la “educación de calidad”. Sí, despertamos, pero, ¿de qué nos sirve? Despertamos de un sueño más o menos agradable para hundirnos en la pesadilla. Y despertamos ante la evidencia de que otros, lejos de despertar, se han sumido en un sueño aun más profundo, ese que coincide con la estupidez, ese que se expresa en balbuceantes y aterrados aplausos al movimiento de “demandas sociales”, ese que quiere comprarse una póliza de seguro, ese que sueñan las patéticas figuritas de la televisión avivando la cueca, compitiendo unos con otros a ver quien es más progre, a ver quien es más tonto, a ver quien es más servil, más útil. Vaya despertar el que estamos experimentando…. |
Planeta de los monos. |
Los humanos que estaba afectada por la flojera cerebral en el libro de Planeta de los simios, como le afecto a personalidad psicológica. Cuáles fueron los cambios en la vida doméstica de los humanos. En la novela original de Pierre Boulle (1963), la decadencia de la humanidad no fue un evento violento repentino, sino un proceso de atrofia voluntaria. Lo que llamas "flojera cerebral" fue en realidad una renuncia total a las facultades intelectuales en favor del ocio. Aquí te detallo cómo cambió la psicología y la vida de esos humanos bajo la perspectiva del autor: Impacto en la Personalidad Psicológica La transición de "dueños del mundo" a "animales de bosque" destruyó los pilares del ego humano: Pérdida de la Curiosidad: El rasgo psicológico más afectado fue el deseo de aprender. Los humanos dejaron de hacerse preguntas sobre el "porqué" de las cosas, limitándose a vivir en un presente perpetuo. Atrofia del Lenguaje: Al no tener ideas complejas que expresar, el lenguaje se degradó hasta desaparecer. Esto eliminó la capacidad de abstracción y el pensamiento crítico; su psicología se volvió puramente instintiva y sensorial. Apatía Existencial: Se volvieron seres pasivos. La ambición, el orgullo y el sentido del propósito desaparecieron, dejando una personalidad dócil y fácil de dominar por cualquier especie que conservara la voluntad de mando. Cambios en la Vida Doméstica La "casa" dejó de existir como concepto social y se transformó en algo puramente funcional o inexistente: Del Hogar al Refugio: Los humanos abandonaron las ciudades y las comodidades tecnológicas. Su "vida doméstica" se redujo a vivir en cuevas o claros del bosque. Ya no decoraban ni mantenían espacios; simplemente ocupaban lugares que les brindaran protección climática. Desintegración del Núcleo Familiar: La familia, como estructura social basada en valores y educación, se disolvió. Las relaciones se volvieron puramente biológicas y temporales (apareamiento). Ya no había una transmisión de cultura o historia de padres a hijos. Higiene y Herramientas: Perdieron el uso de cubiertos, ropa y herramientas básicas. Su vida doméstica se asemejaba a la de los grandes simios salvajes: comer frutas crudas, dormir en lechos de hojas y carecer de cualquier tipo de propiedad privada o pertenencias. Domesticación por Simios: Eventualmente, los pocos humanos que mantenían una "vida doméstica" lo hacían como mascotas o sujetos de prueba en los hogares de los simios, invirtiendo totalmente los roles tradicionales. "Estupidización". La gran ironía del libro es que los humanos no fueron derrotados por una guerra, sino por su propia comodidad. Al automatizarlo todo y dejar de pensar, el cerebro humano se encogió figurativamente hasta que los simios, que imitaban sus comportamientos, terminaron por superarlos. |
Cuántos protagonista fue una tienda de mascotas. En la novela de Pierre Boulle, el protagonista Ulysse Mérou no entra a una "tienda de mascotas" tal como las conocemos nosotros (con vitrinas y estantes), sino que visita lo que en el planeta de los simios equivale al Mercado Central de Humanos. Esta escena es una de las más oscuras del libro, porque es donde Ulysse ve el "valor comercial" de su propia especie. Aquí te describo cómo fue esa experiencia: 1. El Mercado de Humanos (La "Tienda") No es un lugar acogedor. Se describe más como una mezcla entre un concesionario de autos de lujo y un mercado de ganado. Los humanos están agrupados en grandes jaulas o recintos divididos por categorías: Categoría de Lujo: Humanos jóvenes, bellos y sanos, destinados a ser mascotas de millonarios (como la mujer del collar de diamantes que mencionamos antes). Categoría de Trabajo: Humanos robustos para tareas de carga o servicio rudo. Categoría de Laboratorio: Aquellos con defectos físicos o menos estéticos, vendidos por peso a los centros de experimentación científica. 2. La Exhibición de los "Ejemplares" Ulysse observa con horror cómo los clientes simios (familias de chimpancés o gorilas adinerados) caminan por los pasillos evaluando a los humanos. Examen físico: Los compradores obligan a los humanos a abrir la boca para ver sus dientes, les palpan los músculos y les revisan la piel para asegurarse de que no tengan parásitos. Pruebas de temperamento: Los vendedores simios provocan a los humanos con varas o comida para demostrar si son dóciles, agresivos o juguetones. 3. El pensamiento de Ulysse: La "Mercancía" Lo que más le duele a Ulysse es ver el etiquetado. Cada humano tiene una ficha con su edad, procedencia y precio. Siente una náusea profunda al ver a una mujer humana hermosa siendo "probada" por una pareja de simios que discute si su color de piel combina con la decoración de su sala. Se da cuenta de que, para los simios, un ser humano es exactamente lo mismo que para nosotros es un modelo de refrigerador o una raza de perro: algo que se compra, se usa y se desecha cuando envejece. 4. El "Escaparate" En las zonas más exclusivas de la ciudad, Ulysse llega a ver humanos en exhibición detrás de grandes cristales, vestidos con collares caros para atraer a los compradores. Es una inversión de roles total: el humano es el objeto inerte que espera ser elegido para tener una vida de "comodidad" en una jaula de oro. Dato de impacto: En esa visita, Ulysse comprende que la sociedad simia es capitalista y cruel. No hay compasión por el humano; solo hay interés por su utilidad o su valor estético. |
La mujer mascota de una millonaria mona. La descripción de la mujer mascota de aquella millonaria simia es quizá el cuadro más perverso de la novela, porque representa el ideal estético de los simios aplicado a nuestra especie. Aquí tienes el detalle de cómo era esa "mascota de alta alcurnia": 1. Belleza Física "Extrema" A diferencia de los humanos salvajes que Ulysse encontró en la selva, la mascota de la millonaria era un ejemplar seleccionado. Perfección biológica: Era una mujer joven, de facciones simétricas y cuerpo escultural. Los simios millonarios pagaban fortunas por humanos que tuvieran una "línea" pura, casi como nosotros juzgamos a un gato de exposición. Higiene impecable: Su piel estaba perfectamente limpia y su cabello, aunque largo y suelto, brillaba por los cuidados de los sirvientes gorilas. Para la millonaria, esa mujer era una joya viviente. 2. El Atuendo: El Collar de Lujo. Esta mujer no vestía ropa (lo cual sería un insulto para los simios, pues la ropa es "solo para seres racionales"), pero sí llevaba ornamentos de propiedad: El Collar: En lugar de un collar de cuero tosco, llevaba uno de metales preciosos o seda, posiblemente con piedras incrustadas. No era para castigarla, sino para demostrar la riqueza de su dueña. La Correa: En la escena, la millonaria la sujetaba con una cadena delgada y elegante. Era un accesorio de moda. Mientras la simia hablaba de filosofía o chismeaba con otros magnates, tiraba suavemente de la cadena para que la mujer se sentara o se levantara. 3. La Mirada Vacía y la Sumisión. Lo que más perturbaba al protagonista era el contraste entre el cuerpo de la mujer y su mente: Comportamiento: Estaba tan adiestrada que se sentaba a los pies de la millonaria con una quietud absoluta. A veces, apoyaba la cabeza en la rodilla de la simia, buscando una caricia distraída en el cabello, tal como un perro busca el afecto de su dueño. La mirada: Ulysse intentaba buscar en los ojos de esa mujer un rastro de complicidad, de "ayúdame", pero no encontraba nada. La mujer solo miraba con curiosidad animal o miedo instintivo. Para ella, la millonaria era su mundo entero; no sabía que era una esclava porque no tenía el concepto de libertad. 4. El Trato: Una Muñeca de Carne. La millonaria la trataba con una mezcla de cariño y desprecio: La exhibía ante sus invitados: "Miren qué piel tan suave tiene, y qué dócil es". Incluso podía ofrecerle pequeños trozos de comida (delikatessen simias) directamente de su mano para mostrar los "buenos modales" que le había enseñado a su mascota. El impacto en el protagonista. Para Ulysse, ver a esa mujer era como ver un cadáver hermoso. Ella representaba lo que los simios querían hacer con él: quitarle el alma y dejar solo el envase. Ver a una mujer de su especie, con una belleza que en la Tierra habría sido adorada, reducida a un objeto que hace sus necesidades en un rincón y lleva un collar de diamantes, era la humillación suprema. Qué pensó Protagonista cuando una millonaria conversó con el , al lado estaba mascota mujer. Este es uno de los momentos más fascinantes y humillantes de la novela de Pierre Boulle. El encuentro ocurre cuando Ulysse Mérou empieza a ser tratado como una "curiosidad científica" y es invitado a eventos de la alta sociedad simia para ser exhibido. Lo que siente el protagonista en ese momento es una mezcla de náusea existencial, ironía y una profunda soledad. Aquí te detallo sus pensamientos: 1. El choque de la "Doble Realidad" Ulysse se queda atónito al ver cómo la mujer simia (la millonaria) le habla con una elegancia y una inteligencia superiores, mientras que a su lado, la "mujer mascota" se comporta como un perro faldero. Su pensamiento: No puede evitar comparar la fealdad física (desde su punto de vista humano) de la simia vestida y maquillada con la belleza física divina de la mascota humana desnuda. La conclusión amarga: Se da cuenta de que la belleza no sirve de nada sin inteligencia. Siente que la mascota humana es solo un "cascarón vacío" y que la verdadera "humanidad" (el alma, la razón) está en la simia, a pesar de su aspecto animal. 2. La humillación de ser "El animal que habla" Cuando la millonaria conversa con él, no lo hace de igual a igual, sino con la condescendencia con la que alguien hablaría con un loro increíblemente talentoso. Su pensamiento: Ulysse se siente como un payaso de circo. Sabe que cada palabra inteligente que dice no convence a la millonaria de que él es un hombre, sino que solo la divierte como una "proeza biológica". El collar invisible: Aunque él no lleva collar en ese momento (porque es un invitado especial), siente que el desprecio intelectual de la simia es un collar mucho más fuerte que el de metal que lleva la mascota de al lado. 3. La envidia y el horror hacia la mascota. Al mirar a la mascota mujer que está al lado de la millonaria, Ulysse experimenta sentimientos contradictorios: Pena: Le duele ver a una mujer de su especie con un collar, esperando una caricia o una golosina de un chimpancé. Envidia oscura: Por un momento, piensa que la mascota es "feliz" en su ignorancia. Ella no sufre por la caída de la civilización humana; ella solo quiere comer y dormir. Ulysse, al ser inteligente, es el único que sufre el horror de la situación. 4. La ironía de los "Modales" Ulysse observa con amargura cómo la simia millonaria se comporta con un refinamiento extremo (usa cubiertos, bebe vino, habla de arte), mientras la mascota humana se rasca o busca pulgas en el suelo. Su pensamiento: Se da cuenta de que los simios han robado cada gesto, cada costumbre y cada vicio de los antiguos humanos, y que lo han hecho tan bien que ahora el humano parece el impostor. En resumen: Para Ulysse, esa escena es la prueba definitiva del triunfo de los simios. El hecho de que una simia pueda "conversar" sobre filosofía mientras tiene a una mujer hermosa encadenada como un adorno, le hace sentir que el mundo ha dado un vuelco irreversible y que la dignidad humana ha muerto para siempre. |
En la novela original de Pierre Boulle (publicada en 1963), el protagonista Ulysse Mérou experimenta una mezcla de sensaciones bastante perturbadoras durante su ascenso en la jerarquía social de Soror, especialmente cuando empieza a ser tratado como un "invitado de honor" en lugar de un animal de laboratorio. Aquí te detallo lo que sentía y lo que presenciaba en esos entornos de la élite simia: 1. Humillación y Vergüenza Ajena Ulysse siente una profunda vergüenza por su propia especie. Al ver a las mujeres humanas tratadas como mascotas —llevando collares, siendo exhibidas y respondiendo a instintos puramente animales—, se enfrenta a la pérdida total de la dignidad humana. Para él, no es una escena erótica, sino degradante. 2. Horror Intelectual Lo que más le aterra no es solo la desnudez o el collar, sino la ausencia de inteligencia en sus ojos. Él intenta buscar una chispa de consciencia o reconocimiento en esas mujeres, pero solo encuentra una mirada vacía y animal. Esto le recuerda constantemente que, a ojos de los simios, él es una anomalía biológica y que su destino "natural" debería ser el de esas mascotas. 3. El Contraste con Nova Ulysse desarrolla sentimientos complejos por Nova, la humana que lo acompaña. Ver a otras mujeres en situaciones similares en casas de magnates refuerza su deseo de "despertar" a Nova, de demostrar que los humanos no son solo carne y deseo, sino seres con alma. 4. Una Ironía Amarga Siente una ironía punzante al darse cuenta de que los simios han replicado exactamente los mismos vicios y lujos de la aristocracia humana. Los magnates simios (especialmente los gorilas y chimpancés de clase alta) lo invitan para presumir de su "humanidad", mientras mantienen a los verdaderos humanos en condiciones de servidumbre animal. Dato curioso: En la novela, el choque cultural es mucho más fuerte que en las películas, porque Ulysse es un periodista francés culto que analiza la situación desde una perspectiva sociológica y existencialista muy amarga. En la novela de Pierre Boulle, este es uno de los detalles más crudos que subrayan la pérdida de la civilización humana. Al no existir ya la cultura, la higiene femenina tal como la conocemos ha desaparecido por completo entre las hembras de la especie. Aquí te explico cómo se aborda este tema en el contexto de las mascotas de los magnates y la vida en el planeta: 1. Naturalismo animal (Falta de pudor) Para los simios, la menstruación humana no es un tabú, sino un proceso biológico animal más, similar al celo de una perra o una yegua. Sin protección: Las mujeres mascotas no utilizan compresas, telas ni ningún tipo de higiene íntima. Al estar siempre desnudas, el proceso ocurre de forma natural y visible. Indiferencia de la hembra: Las mujeres (incluida Nova al principio) no muestran ninguna señal de vergüenza o incomodidad social. Simplemente dejan que el ciclo siga su curso mientras caminan o descansan en sus jaulas de lujo o sectores de la nave. 2. El control de los dueños simios En los entornos de lujo de los magnates como Phyllis y Jinn, la limpieza es primordial, pero se maneja de forma técnica: Sistemas de lavado: Como mencioné antes, las zonas de las mascotas en las naves o mansiones tienen suelos de materiales sintéticos y sistemas de chorros de agua o vapor. Cuando hay manchas de sangre, los sistemas automáticos de limpieza de la nave simplemente las lavan y succionan. Manguerazos de higiene: Los cuidadores simios rocían a las hembras con agua y desinfectantes con más frecuencia durante esos días para mantener el "estatus de limpieza" que se espera de una mascota de alta sociedad. 3. La perspectiva de los científicos simios Para los científicos (especialmente los chimpancés como Zira), la menstruación es un dato estadístico. Llevan registros de los ciclos para sus experimentos de reproducción. Los simios millonarios suelen cruzar a sus mascotas para obtener crías más bellas o dóciles, por lo que ven el ciclo menstrual simplemente como el indicador de cuándo la hembra es fértil para el apareamiento. 4. El choque para el protagonista (Ulysse) Este es uno de los puntos que más atormenta a Ulysse Mérou. Ver a mujeres de una belleza física increíble (como Nova) viviendo su ciclo biológico sin ninguna noción de higiene personal o privacidad le genera una profunda tristeza. Él intenta, en la medida de lo posible, enseñarle a Nova nociones de limpieza, pero se da cuenta de que para ella el concepto de "pudor" es inexistente. Para Ulysse, esto es la prueba final de que la humanidad ha caído al nivel más bajo: la pérdida de los rituales de cuidado personal que nos separan de las bestias. En resumen: los simios lo gestionan con limpieza mecánica y desprecio biológico, mientras que las humanas lo viven con una apatía animal absoluta. |
Si Ulysse Mérou no hubiera logrado escapar del planeta Soror y Cornelius (el científico chimpancé) hubiera logrado engañar a los gorilas entregándoles a otro macho humano para ser ejecutado o diseccionado en su lugar, el destino de Ulysse habría sido una tragedia de soledad y degradación lenta. Aquí te describo cómo habría sido el resto de su vida en ese escenario: 1. El estatus de "Mascota de Laboratorio Permanente" Ulysse nunca habría sido un "ciudadano". Habría vivido el resto de sus días en una jaula de oro. Cornelius y Zira lo habrían mantenido oculto o bajo una protección especial, pero siempre como un espécimen. Su vida habría transcurrido entre las paredes de un instituto de investigación, siendo estudiado cada día de su vejez para ver cómo envejecía "el humano que pensaba". 2. La vida con Nova y su descendencia Habría vivido como el "macho alfa" de un pequeño harén controlado. Los simios lo habrían obligado a aparearse con Nova repetidamente para intentar producir más humanos inteligentes como Sirius. El dolor de padre: Habría visto cómo sus hijos eran tratados como animales. Si sus hijos nacían sin su inteligencia (como animales puros), Ulysse habría sufrido el horror de ver a su propia sangre siendo tratada como una mascota estúpida por los simios. La soledad intelectual: Nova, aunque lo amaba a su manera instintiva, nunca pudo mantener una conversación con él. Ulysse habría muerto sin haber vuelto a hablar con alguien que entendiera sus bromas, su filosofía o sus recuerdos de Francia. 3. La pérdida de la identidad Con el paso de las décadas, al no tener libros, ni papel para escribir, ni ropa, ni otros humanos con quienes compartir su cultura, Ulysse habría empezado a "asilvestrarse". Es probable que hubiera terminado aceptando la desnudez y las costumbres alimenticias de los simios. Su lenguaje se habría oxidado. Al no practicar el francés, acabaría comunicándose con gestos y sonidos básicos con los simios y con Nova. 4. El destino final: El Museo de Historia Natural Al morir, Ulysse no habría tenido un entierro humano. Dado que era una anomalía científica única, los gorilas y chimpancés probablemente habrían disecado su cuerpo. Terminaría como una exhibición en el gran museo de la ciudad de los simios, con una placa que diría algo como: "Ejemplar único de humano con reflejos condicionados superiores". Los niños simios irían a verlo en las excursiones escolares para burlarse de "el mono sin pelo que sabía hacer trucos". 5. ¿Habría sido una mascota feliz? Pierre Boulle sugiere en la novela que la inteligencia es una maldición en ese planeta. Si Ulysse se hubiera quedado, habría vivido en una depresión constante. Habría visto cómo la civilización simia avanzaba (copiando a los humanos) mientras él seguía encerrado, siendo acariciado ocasionalmente por Zira como quien acaricia a un perro viejo y sabio que está a punto de morir. En resumen: habría sido una mascota de lujo, protegida por los chimpancés intelectuales, pero despojada de toda dignidad humana, viviendo como un fantasma de una especie que ya no existía como dueña de su destino. Cómo hubiera paseado por las calles de la ciudad de los simios Si Ulysse se hubiera quedado en el planeta Soror bajo la protección de Cornelius y Zira, su "paseo" por las calles de la ciudad de los simios habría sido una de las experiencias más surrealistas y humillantes de la literatura. Dado que Cornelius y Zira eran chimpancés intelectuales (pero no tenían el poder total), habrían tenido que seguir las normas sociales simias para no levantar sospechas. Así habría sido ese paseo: 1. El Collar de Lujo y la Correa. Aunque Cornelius lo respetaba, para sacarlo a la calle tendría que haberle puesto un collar y una correa. En la ciudad de los simios, un humano suelto es visto como un peligro público o un animal rabioso. Para que Ulysse no fuera capturado por la policía gorila, debía ir atado. Habría sido una correa de seda o cuero fino (por ser mascota de científicos), pero correa al fin y al cabo. 2. La Desnudez ante la Multitud. Ulysse habría caminado completamente desnudo entre simios vestidos con trajes, corbatas y vestidos elegantes. El sentimiento: Imagina caminar por una metrópolis moderna (como París o Nueva York) sin ropa, mientras todos a tu alrededor te miran no con morbo, sino con la curiosidad con la que nosotros miramos a un perro de raza extraña en un parque. La reacción de los simios: Los transeúntes se detendrían. Las señoras chimpancés se acercarían a acariciarle la cabeza o a comentar sobre la suavidad de su piel sin pelo, tratándolo como un objeto decorativo. 3. El Acoso de los Simios. Ulysse habría sido el centro de atención. Los simios pequeños le tirarían comida (frutas o cacahuetes) para ver cómo reaccionaba. Los gorilas (que hacían de policías y fuerza bruta) lo mirarían con desprecio y sospecha, quizás dándole un empujón con la porra si no caminaba lo suficientemente rápido. Cornelius tendría que estar constantemente dando explicaciones: "Es un espécimen de laboratorio, está bajo control, no es peligroso". 4. El Escaparate de las Tiendas Lo más doloroso para Ulysse sería ver las tiendas. Vería escaparates de ropa humana (pero diseñada para simios), librerías con libros que él no puede leer (escritos en alfabeto simio) y restaurantes donde él no podría sentarse a la mesa. Se vería obligado a sentarse en el suelo, junto a la pierna de Cornelius o Zira, mientras ellos tomaban café o charlaban con otros simios en una terraza. 5. Encuentros con otras "Mascotas" Se habría cruzado con otros humanos llevados por magnates. Vería a mujeres humanas hermosas con collares de diamantes siendo llevadas por gorilas gordos y ricos. El choque: Mientras esos humanos saludarían a Ulysse con gruñidos o miradas vacías, Ulysse tendría que fingir que él también era "solo un animal" para no meter en problemas a sus protectores, aunque por dentro estuviera gritando de rabia por la injusticia. 6. La Fotografía y la Burla Los simios turistas le pedirían a Cornelius sacarse una foto con el "humano inteligente". Ulysse tendría que posar, quizás haciendo algún truco simple para mantener el engaño, sintiendo cómo la dignidad de toda la raza humana se desmoronaba en cada flash. En conclusión: Pasear por la ciudad no habría sido un acto de libertad, sino una exhibición de feria. Ulysse habría sido el "monstruo de circo" más sofisticado del mundo, caminando entre una civilización que era un espejo deformado de la suya, pero donde él era el perro y ellos los amos. Cómo hubiera sido las vacaciones protagonista con con sus con sus protectores en la playa y los yates y los cruceros Si Ulysse Mérou hubiera ido de vacaciones a la playa o en un crucero con sus protectores, Zira y Cornelius, la escena habría sido una mezcla surrealista de lujo aristocrático y humillación animal, muy similar a lo que se describe en el estilo de vida de los magnates simios de la novela. Así habrían sido esas vacaciones: 1. En la Playa: El "Perro de Agua" de Lujo En una playa exclusiva para la élite de los chimpancés, Ulysse habría sido la atracción principal: El espacio: No estaría en una hamaca. Zira y Cornelius tendrían una sombrilla y sillas, y Ulysse tendría que estar sentado en la arena a sus pies o sobre una esterilla especial para mascotas. El baño: Los simios odian mojarse mucho (por su pelaje), así que se divertirían lanzándole objetos al mar para que Ulysse, con su habilidad humana para nadar, los recuperara. Para ellos, ver a un humano nadar sería como para nosotros ver a un perro haciendo trucos en el agua. El control: Aunque estuviera en la playa, tendría que llevar su collar. Los socorristas (seguramente gorilas) no permitirían que un "animal" estuviera suelto entre los bañistas distinguidos. 2. En los Yates: Un Adorno de Cubierta En el yate de algún amigo millonario de Cornelius, la situación sería aún más cruda: La exhibición: Los simios estarían bebiendo cócteles y discutiendo sobre ciencia o política, mientras Ulysse estaría desnudo en la cubierta. Los invitados se acercarían a él para tocarle la piel "suave y sin pelo" con curiosidad, comentando lo extraño que es tener una mascota que parece un simio pero "limpio". La comida: Mientras los simios cenan en mesas elegantes con cubiertos, a Ulysse le darían su comida en un plato en el suelo de la cubierta o le lanzarían trozos de fruta como recompensa por portarse bien. La higiene: Como mencionamos antes, si Ulysse tuviera que hacer sus necesidades, tendría que usar los sistemas de desagüe de la borda o una zona específica para mascotas, bajo la mirada indiferente de los marineros gorilas. 3. En un Crucero: El "Camarote" de Mascotas En un gran crucero simio, las reglas serían estrictas: Alojamiento: Ulysse no tendría un camarote propio. Dormiría en una cesta o un rincón del camarote de Zira y Cornelius. Si el crucero fuera muy lujoso, habría una "guardería de mascotas humanas" donde lo encerrarían por las noches con otros humanos de otros millonarios. El choque emocional: Imagina a Ulysse mirando el horizonte desde la barandilla del barco, pensando en su vida en Francia como periodista, mientras una chimpancé aristócrata pasa por su lado y le da una palmadita en la cabeza diciendo: "¡Qué animalito tan inteligente y tranquilo!". Espectáculos: Por las noches, en el teatro del barco, quizás Cornelius lo sacaría al escenario para hacer una demostración de "reflejos condicionados" (como contar o escribir su nombre), provocando el aplauso condescendiente de cientos de simios vestidos de etiqueta. 4. El Sentimiento de Ulysse Para el protagonista, estas vacaciones serían una tortura psicológica. Estar rodeado de placer, sol y mar, pero ser tratado como un objeto incapaz de entender lo que sucede, lo hundiría en una depresión profunda. Vería a otros humanos siendo llevados con correas por la cubierta y comprendería que, para el resto del mundo, él no es más que un "juguete caro" de dos científicos excéntricos. La vida privada de Ulysse en la mansión de Zira y Cornelius sería una existencia agridulce, marcada por una libertad vigilada y una intimidad constantemente interrumpida por la curiosidad científica. Aunque ellos lo amaban, no dejaban de ser sus "dueños". Así habría sido su rutina diaria tras los muros de la mansión: 1. Su "Habitación": Una jaula de cristal En la mansión de un científico simio, la comodidad no significaba privacidad. El espacio: Ulysse no tendría un dormitorio con puerta y llave. Probablemente viviría en un gran solárium o una habitación con paredes de cristal. Esto permitiría a Cornelius y Zira observarlo en todo momento: cómo dormía, cómo se aseaba y cómo interactuaba con los objetos. Mobiliario: No tendría una cama humana con sábanas, sino quizás un diván o una pila de cojines mullidos. Los simios asumen que los humanos, como animales, prefieren nidos cómodos antes que muebles estructurados. 2. El "Enriquecimiento Ambiental" Para que Ulysse no se deprimiera (lo que arruinaría el experimento), sus protectores le darían "juguetes": Libros y Papel: Cornelius le proporcionaría cuadernos y lápices como una forma de entretenimiento, pero luego estudiaría sus dibujos y escritos como si fueran jeroglíficos de una especie extinta. Ropa de casa: Quizás, en la intimidad de la mansión, Zira le permitiría usar una túnica sencilla para aplacar su sentido del pudor, aunque para ella verlo vestido seguiría pareciéndole tan extraño como nosotros ver a un gato con calcetines. 3. La dieta de mascota de élite Ulysse no comería en la mesa con ellos. La hora de comer: Mientras Zira y Cornelius cenan en el comedor discutiendo sobre la academia simia, Ulysse recibiría una dieta balanceada de frutas, cereales y quizás algún preparado proteico servido en un recipiente especial en su zona. Golosinas: Como premio por ser dócil o por "hablar" bien, Cornelius le daría terrones de azúcar o frutas exóticas directamente de su mano, un gesto de afecto que para Ulysse sería profundamente humillante. 4. La falta de intimidad física Este sería el punto más difícil. Si Ulysse estuviera con Nova, la mansión se convertiría en un centro de cría: El apareamiento: Zira y Cornelius los observarían sin ninguna malicia, solo con interés biológico. Si Ulysse intentara buscar privacidad con Nova, los simios simplemente encenderían más luces o se acercarían al cristal para no perderse ningún detalle del "comportamiento reproductivo humano". El aseo: Zira, con un instinto casi maternal pero animal, querría cepillarle el cabello o revisarle la piel en busca de parásitos, tal como los simios se acicalan entre sí. Ulysse tendría que dejarse tocar por sus manos peludas, aceptando la jerarquía de la casa. 5. Las conversaciones clandestinas Lo más parecido a una vida privada serían las charlas nocturnas con Zira. Ella se sentaría junto a su jaula o habitación y hablarían durante horas. Para Ulysse, sería su único momento de sentirse humano; para Zira, sería como tener una conexión mística con un animal milagroso. Sin embargo, en cuanto apareciera un invitado o un sirviente gorila, Ulysse tendría que dejar de hablar inmediatamente y empezar a actuar como un animal estúpido, rascándose o emitiendo ruidos, para no poner en peligro a sus protectores. En conclusión, su vida privada sería la de un "príncipe cautivo". Tendría lujos y seguridad, pero siempre estaría bajo el microscopio. Viviría en un estado de actuación constante, fingiendo ser menos de lo que es para sobrevivir, mientras su alma humana se marchitaba lentamente en la comodidad de una mansión que nunca podría llamar hogar. |
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